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Unidos contra los asbestos

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​Academia, activistas y legisladores se dieron cita el pasado martes, 30 de julio, para debatir acerca de los desafíos técnicos y económicos que llegarán tras la prohibición de este agente cancerígeno en Colombia.

 

En junio de 2019, el Congreso de la República aprobó la Ley "Ana Cecilia Niño" que prohíbe el asbesto en Colombia. Este es un avance histórico en términos de salud pública y el primer paso, fundamental y necesario, que da inicio a la solución del problema de los asbestos en el país.


Es por esto que Juan Pablo Ramos-Bonilla, profesor asociado del Departamento de Ingeniería Civil y Ambiental, quien lleva varios años estudiando esta temática en el país y quien apoyó el proceso de aprobación de la Ley, organizó el Simposio: 'Historia y retos de la prohibición de los asbestos en Colombia', en donde se abordaron temáticas como el proceso de prohibición de este agente cancerígeno, los factores que contribuyeron a que éste fuera un proceso exitoso, y las poderosas fuerzas económicas y políticas que se opusieron.


El evento contó con la presencia del recientemente nombrado rector de Uniandes, Alejandro Gaviria, quien compartió algunas de sus experiencias sobre la temática, cuando fungía como ministro de Salud del pasado gobierno. Gaviria aseguró que lo más difícil del proceso fue dar a entender al empresariado que la prohibición de asbestos no era una cuestión de seguridad laboral, sino de salud pública: “Las cifras de la OMS nos indican que 100.000 personas mueren cada año por enfermedades asociadas a la exposición de asbestos. La mitad de estos casos fueron cánceres de origen laboral”, afirmó, y aprovechó el espacio para agradecer la labor de activistas y legisladores para dejar un país más justo y sano a las nuevas generaciones.


El profesor Ramos-Bonilla, por su parte, aseguró durante su charla inicial que el trabajo conjunto entre los legisladores, los activistas y la academia fue lo que permitió la aprobación de la Ley. “¿Por qué centrarnos en asbestos si hay 120 agentes clasificados como cancerígenos en humanos? Porque el asbesto es uno de los pocos cancerígenos que es técnica y económicamente viable dejar de usar, y en salud pública cuando la prevención de un riesgo es posible por medio de la prohibición, esta opción prevalece sobre la regulación o cualquier otra alternativa de intervención”, afirmó el académico.


Por parte de los legisladores, asistió al seminario la senadora Nadia Blel Scaff, quien fue la ponente de esta ley desde sus inicios. A pesar de que en el primer intento el proyecto se hundió en la Comisión Séptima del Senado, la senadora y su equipo de trabajo persistieron para evitar que más vidas colombianas se perdieran como consecuencia del discurso industrial que por años promulgó un uso “seguro” del asbesto. Gracias a estudios científicos como los presentados por el profesor Ramos-Bonilla ante los senadores, al valioso trabajo de grupos activistas como la Fundación Ana Cecilia Niño, Greenpeace y la Fundación Colombia Libre de Asbesto, que acompañaron a la Senadora Nadia Blel y al Representante Mauricio Toro, se logró la votación a favor y una nueva ley que, en palabras de la legisladora, “es un homenaje a la vida de estas víctimas y sus familias, y se logró gracias a un trabajo en equipo”.


Mauricio Toro, representante a la Cámara, también participó en el debate e hizo el recuento de los obstáculos que encontró en el camino a la legislación. “Ha sido uno de los ejercicios más emotivos que he hecho en el Congreso. Haber superado tantas mentiras, tantas trampas argumentativas para afectar el debate, fue muy gratificante en el último momento haber tenido los votos de plenaria unánimemente”, recordó. El representante se declaró aún sorprendido por el hecho de que, en Colombia, a pesar de la evidencia científica de los riesgos asociados a la exposición, no existiera una ley al respecto. “La demora fue por intereses particulares, por ejemplo, había minas que podían producir otros minerales y mentían a sus empleados asegurando que perderían sus trabajos se prohibían el asbesto. Estos mismos empleadores hoy están obligados a implementar programas alternativos de extracción”.


Tras la participación de los legisladores, participaron los activistas abanderados de esta causa. Uno de ellos fue Daniel Pineda, director de la Fundación Ana Cecilia Niño, la mujer quien fue su esposa y una de las víctimas mortales de esta fibra. Pineda aseguró que aliarse con congresistas y académicos fue la clave para lograr concientizar a la población general y lograr la presión necesaria para que el tema se colara en la agenda pública.


Por su parte, Silvia Gómez, directora de la ONG Greenpeace Colombia, hizo un recuento de las acciones colectivas no violentas que se organizaron en el camino hacia la prohibición, y aseguró que la industria había “embolatado” durante años a los colombianos con falacias irresponsables. “Gracias, profesor Ramos, por ayudarnos a desmentirlas”, comentó Gómez.


Para Guillermo Villamizar, director de la Fundación Libre de Asbesto, “existía un silencio epidemiológico alrededor de enfermedades derivadas por exposición”, y ahora uno de los grandes retos será superar el subregistro de las mismas, pues las normativas anteriores a ley de Prohibición nunca se aplicaron y las experiencias internacionales muestran que en los próximos años se empezarán a visibilizar las consecuencias.


Tras la participación de los activistas, vino la de los académicos. Inició el debate el profesor Juan Carlos Guerrero, de la Universidad del Rosario, quien presentó una cronología detallada de la historia legislativa alrededor del mineral y definió importantes retos para la aplicación de la ley actual, como por ejemplo el inventario nacional del stock industrial, las alianzas de cooperación internacional, la participación ciudadana en la implementación de la regulación y la puesta en marcha de campañas educativas, entre otras.


Asimismo, Ma. Fernanda Cely-García, investigadora postdoctoral de la Universidad de los Andes, presentó los resultados de su estudio 'Evidencia local: El riesgo de los mecánicos automotrices', presentando evidencia que en este grupo ocupacional el denominado “uso seguro” no se estaba logrando.


Por su parte, Giana Henríquez, doctora del Instituto Nacional de Cancerología advirtió sobre subregistro que las ARL tienen de los casos de cáncer ocupacional en Colombia: "Hay 12 registros, cuando estimamos 900 casos. La ley Ana Cecilia Niño visibilizará y generará una conciencia, como nos muestra el caso australiano".


El investigador Benjamin Lysaniuk, del Instituto Francés de Investigación para el Desarrollo (IRD) y Profesor Adjunto de la Universidad de los Andes presentó los impactantes resultados del estudio 'Sibaté: Las zonas rellenadas y la capa de asbesto friable', donde se mostró la evidencia recolectada sobre los rellenos que se hicieron en el municipio de Sibaté y la existencia de una capa de asbestos friable en unos puntos de las zonas rellenadas.


Finalmente, el profesor Ramos-Bonilla presentó la evidencia de los impactos en salud del asbesto en Sibaté, que sugiere la existencia del primer caso documentado de un clúster poblacional de mesotelioma en Colombia.