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Proyecto uniandino busca ayudar a comunidades a salir de la pobreza

22/07/2019

​Proyecto uniandino busca ayudar a comunidades a salir de la pobreza. El proyecto es liderado por Luis Felipe Giraldo, profesor asistente del Departamento de Ingeniería Eléctrica y Electrónica.

Ingeniero humanitario


Modelar el comportamiento humano para buscar herramientas de cooperación financiera que ayuden a las comunidades a salir de la pobreza es el propósito actual de Luis Felipe Giraldo, ingeniero electrónico con un creciente interés por los asuntos sociales. Obtuvo un premio de Google para continuar con su investigación y ahora se asoció con investigadores sociales del Tolima para poner en práctica lo que los computadores han mostrado.


Por Aída Carolina Lancheros Ruiz


Es extraño escuchar a un ingeniero electrónico, relacionado más fácilmente con asuntos de "cables y aparatos", referirse a términos más propios de la psicología social y la economía, como dinámicas y dilemas sociales, cooperación, reciprocidad, confianza y superación de la pobreza.


(De izq. a der.) Mauricio Junca, profesor asociado de Matemáticas; Luis Felipe Giraldo, profesor asistente de Ingeniería Eléctrica y Electrónica;
Andrés Felipe Zambrano, estudiante de maestría de Ingeniería Electrónica y Gilberto Diaz, estudiante de maestría de Ingeniería Electrónica.

Pero, "es bueno salir de la zona de confort y explorar otras áreas", señala animado Luis Felipe Giraldo, quien con esa intención se propuso desarrollar herramientas matemáticas y computacionales para el estudio de las dinámicas sociales y la implementación de estrategias de cooperación financiera para promoción del desarrollo.


Él es ingeniero electrónico, tiene maestría y doctorado en ingeniería electrónica y ahora realiza investigación en las áreas de Machine Learning y sistemas de control como parte del Grupo de Investigación en Automatización para la Producción (GIAP) del Departamento de Ingeniería Eléctrica y Electrónica de la Universidad de los Andes.


Es decir, en su trayectoria académica y profesional no parecería haber indicios de que con su trabajo podría aportar en soluciones para reducir la pobreza. Pero, las ciencias son cada vez más interdisciplinares, y en eso está: entusiasmado con las posibilidades sociales que ofrece su profesión.


Modelando relaciones humanas


En junio del año pasado la revista IEEE Control Systems publicó su trabajo titulado 'Feedback Control Engineering for Cooperative Community Development', en el que propuso modelos matemáticos y computacionales que reflejan dinámicas de ahorro y créditos cooperativos y propone nuevas estrategias para mejorar la solidez de esos grupos humanos ante las adversidades.


Lo desarrolló durante sus estudios doctorales en la Universidad Estatal de Ohio, junto a su colega uruguayo Hugo González. Partieron de la teoría de sistemas de control retroalimentado, que, para decirlo de manera muy sencilla, lo que hace es ajustar la diferencia que hay entre una referencia mental -o un anhelo- y lo que se experimenta en la realidad.


Una situación cotidiana como graduar la temperatura del agua de la ducha requiere un sistema de control retroalimentado. "Tengo un sensor, que es mi pie, con el que comparo la temperatura que yo deseo con la que está cayendo. Si hay diferencia entre una y otra, yo hago los ajustes hasta lograr que coincidan, y ahí sí me baño", explica Giraldo.


El ejemplo es una simplificación de lo que se usa en ingeniería para controlar máquinas y sistemas, pero funciona para explicar lo que hicieron con la simulación del comportamiento económico de individuos y comunidades.


Lo primero fue introducir un modelo de toma de decisiones que describe la forma como un individuo actúa para conseguir sus objetivos en términos de bienestar (económico), salud y educación, que son las tres dimensiones del Índice de Desarrollo Humano que estableció el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) como indicador del desarrollo humano de cada país.


De acuerdo con el trabajo publicado en IEEE Magazine, se asume que un individuo toma decisiones a partir de sus intereses, prioridades, capacidad de producción, condiciones de salud, nivel de educación y ocurrencia de eventos inesperados, y lo que el modelo hace es interconectar dichos individuos para crear una comunidad heterogénea.


El modelo recreó el comportamiento de 30 personas de escasos ingresos, para quienes hay tres retos constantes: la incertidumbre sobre cuál será su ingreso, la posibilidad de que surjan imprevistos que afecten la economía y la escasa viabilidad para ahorrar.  De hecho, esta última es la que más guarda relación con la dificultad para que el sistema financiero tenga en cuenta a las personas clasificadas como pobres y, al mismo tiempo, parte de la razón para que esa situación se perpetúe.


Para la interacción entre individuos simularon Asociaciones de Ahorro y Crédito Acumulado (ASCA, por su sigla en inglés) o lo que en Colombia conocemos como fondos o 'natilleras', y además propusieron una estrategia de cooperación basada en donaciones para comparar lo que pasaba en la comunidad.


Modificando o conservando variables e introduciendo imprevistos que recrearan el carácter sorpresa que tiene la vida, llevaron a cabo cerca de 800 simulaciones. "Poníamos a 10 computadores a correr esas simulaciones. Tardaban días", recuerda Giraldo, ahora en su escritorio de profesor en Los Andes.


Después de todo ese trabajo, y del análisis de la información resultante, comprobaron matemáticamente que las donaciones parecen tener mejor potencial para proteger a las comunidades de dichos imprevistos. En términos puntuales, los resultados demuestran que las donaciones pueden mejorar dos indicadores: la capacidad individual de manejar el dinero (MFR, management failure rate) y el índice de desarrollo general de la comunidad (CDI, community develompment index).


Incluso en comunidades muy desiguales –es decir, donde hay marcadas diferencias entre el capital de los individuos– la estrategia de donaciones parece tener mejores resultados. La flexibilidad es la razón más probable, pues mientras en los fondos hay una cuota establecida y un centro que administra, las donaciones suceden de manera espontánea y descentralizada.


Esos factores, justamente, parecerían jugar más en contra que a favor, pero las pruebas muestran que la ventaja de esa falta de centro radica en que, si un movimiento falla, el sistema en su totalidad no se ve afectado. Es decir, en los fondos, si alguno de los miembros deja de aportar, el beneficio de todos los demás se ve comprometido, mientras que, en las interacciones libres del modelo de donaciones, que alguien decida no donar, o no pueda hacerlo, no necesariamente repercute ni en las acciones ni en los beneficios que obtienen los demás.


"Eso fue lo que más llamó la atención. Cuando tenemos un esquema de este estilo, la comunidad trata de soportarse de manera altruista", indica el profesor Giraldo, quien por este aporte recibió en octubre pasado el Google Latin America Research Award en la categoría 'Human-Computer interaction'.


Con el dinero obtenido, Giraldo y su equipo están desarrollando más simulaciones que permitan perfeccionar el modelo para, posteriormente, realizar trabajo de campo en comunidades y validar en la vida real lo que hasta ahora ha mostrado los números.


La hipótesis inicial es que la cooperación es un mecanismo útil para combatir la pobreza, dado que puede soportar otro tipo de ayuda que venga, como subsidios o inversión externa, que podrían tener mayores posibilidades y un mejor uso si previamente las comunidades han establecido relaciones de confianza en asuntos financieros.


Pruebas en ambientes reales


Para darle forma a estas ideas y ver si las simulaciones computarizadas y el comportamiento de la gente real coincide, Giraldo se unió con investigadores sociales de la Universidad de Ibagué para llevar a cabo el proyecto de 'Modelado, implementación y evaluación de esquemas informales de cooperación financiera en comunidades pobres'.


Por la propuesta, ganaron una convocatoria de cooperación entre Los Andes y la Universidad de Ibagué para proyectos que propongan estrategias para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). En este caso, el primero, que es justamente el fin de la pobreza.


Los investigadores, entre los que hay una psicóloga, un economista, un administrador de negocios internacionales, y un matemático, además de Giraldo  –el ingeniero–, parten de varios hechos que dejan claro en su documento: en 2017, casi el 27% de la población colombiana estaba en situación de pobreza monetaria; los subsidios monetarios tienen dificultades para asegurar la salida de la pobreza de forma sostenible en el largo plazo; y los programas de inclusión financiera requieren niveles de capacidad y educación financiera que personas en condición de pobreza extrema –como es el 7,5% de la población del Tolima– no pueden alcanzar.


A través de convenios del Programa Paz y Región que tiene la Universidad de Ibagué con algunos municipios del Tolima, se logrará llegar a comunidades rurales donde pretenden poner a prueba las estrategias de cooperación como ASCA (Asociaciones de Ahorro y Crédito Acumulado) y ROSCA (Asociación de Ahorro y Créditos Rotativos), así como evaluar su viabilidad y los límites con la legalidad en Colombia, que establece que dichos modelos no pueden exceder la participación de 20 personas.


Este trabajo, planteado para ser ejecutado en tres años, pretende identificar limitaciones de los esquemas de cooperación, para rediseñarlos y calibrar los modelos matemáticos ya existentes a partir de los datos reales obtenidos de los ejercicios comunitarios. "Con la información obtenida, miramos las gráficas y si coinciden con los modelos, entonces significa que hay potencial", dice Giraldo, cuyo rol en este trabajo es precisamente evaluar los datos, interpretarlos y reformularlos –como en los sistemas de control– si hace falta.


Pero el proyecto busca, además, plantear metodologías para articular esos esquemas informales de cooperación financiera probados con otras estrategias de reducción de la pobreza, así como promover el apoyo social, facilitar mecanismos que den uso adecuado a recursos externos y programas que incentiven el emprendimiento, pero, sobre todo, ofrecer un puente que lleve a la inclusión de las comunidades en la formalidad financiera. "Esa es la meta del proyecto", un objetivo de tinte social al que se puede llegar a través de la tecnología. Esa es la ingeniería humanitaria.


Otros proyectos


Con bebedores de alto riesgo


También en la Universidad Estatal de Ohio, Luis Felipe Giraldo participó en un proyecto de modelamiento del comportamiento de personas que son bebedoras de alto riesgo –heavy drinking– con el que se pretendía identificar las razones o las motivaciones por las cuales los bebedores consumen alcohol de la forma como lo hacen y, a partir de ese diagnóstico, establecer estrategias de intervención para la reducción de consumo.


Con pescadores artesanales


Actualmente lidera un proyecto de modelamiento de los procesos involucrados en el cultivo de peces en áreas rurales de Colombia para la promoción de metodologías más eficientes que provean a los pescadores prácticas más sustentables y sostenibles para su negocio. Lo hace con la cooperación de la Corporación Universitaria del Huila y con la financiación de Colciencias.


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