En Colombia, el talento florece en todas partes. A veces nace en un municipio del Cauca, viendo documentales sobre galaxias y soñando con entender cómo funciona el universo. O en un barrio de Bogotá, entre rutinas de gimnasio, ejercicios de aritmética y esa sensación silenciosa, pero poderosa, de que la vida puede ser mucho más grande de lo que parece.
Chiudacchang Collazos Trujillo (Chiu) y José Alexander Santos Cobos no se conocían. Pero ambos crecieron pensando que estudiar en la Universidad de los Andes era un sueño demasiado lejano. Hasta que dejaron de pensarlo y decidieron intentarlo.
Chiu creció en Wachené, Cauca. Le gusta el senderismo, el anime, los documentales de ciencia y aprender sobre cúmulos galácticos y fenómenos del universo. Siempre ha sido una persona de intereses múltiples, curiosa por todo lo que le permita entender mejor el mundo.
Durante años sintió que, al momento de elegir una carrera, tendría que inclinarse por una sola de sus tantas pasiones. “Era muy frustrante. Me gustaban muchas cosas: el derecho, la ciencia, la ingeniería, pero no me veía trabajando toda la vida en un solo ámbito”.
Cuando supo de la carrera de Ciencia de Datos, sintió que algo por fin encajaba. “Dije: wow, no tengo que renunciar a lo que me gusta. Puedo explorarlo todo”.
Pero su historia también está atravesada por pérdidas profundas. Perdió a su papá cuando aún se preparaba para presentar la prueba Saber 11, y una semana antes del examen, su mamá también falleció. “Hubo momentos en los que no les encontraba sentido a muchas cosas”.
Aun así, siguió adelante. Alcanzó 425 en el examen, uno de los puntajes más altos de su región, y empezó a buscar becas. Así encontró a Ver+ Beca Tech.
“Pensé, ¿qué vamos a perder con intentarlo?”.
El día que supo que había sido seleccionado, entendió algo que hoy repite con convicción: “Lo más satisfactorio es sentir que estoy a la altura de mis propios sueños”.
José creció en Puente Aranda, Bogotá. Le gusta ir al gimnasio, hacer deporte y visitar parques de diversión. Es más callado, más introvertido, pero profundamente disciplinado y constante en todo lo que se propone.
Tampoco sabía con certeza qué quería estudiar, pero todo cambió cuando visitó la Universidad de los Andes en un recorrido. “Cuando vine al campus me gustó muchísimo. Sentí que quería estudiar acá”.
En una feria conoció la beca. Y, poco a poco, también encontró su camino. “Me encanta la estadística. Me desenvuelvo muy bien haciendo ejercicios de aritmética. Por eso me incliné por el pregrado en Ciencia de Datos”.
Hoy sueña con crear proyectos propios y llevar conocimiento a quienes más lo necesitan. “Me gustaría trabajar en proyectos para que el conocimiento llegue a personas que tienen pocas oportunidades de estudiar, sobre todo en zonas rurales”.
La beca que convierte talento en oportunidades reales
Detrás de estas historias hay una apuesta estructural de Ver+ Beca Tech: transformar realidades a través de la educación, potenciar el talento en tecnología y cerrar brechas de desigualdad en Latinoamérica.
Fue así como, el pasado 3 de febrero, se realizó la entrega de la beca a 27 estudiantes de los pregrados en Ciencia de Datos e Ingeniería de Sistemas y Computación de la Universidad de los Andes.
En la apertura del evento, Maribel Corrales, gerente de Educación para Hispanoamérica, expresó: “en Vélez Reyes+ invertimos en temas que tienen que ver con mejorar la educación, por hacer que todas las personas tengan oportunidades de acceder a una educación de calidad. Ustedes hoy están accediendo a una de las mejores universidades del país”.
Ver+ Beca Tech cubre el 95 % de la matrícula y, además, incluye apoyo económico, computador personal, formación en inglés y mentorías en universidades top. Pero su propósito va mucho más allá del acceso financiero.
“Más allá de todos los beneficios que tiene la beca, el mayor beneficio es que trabajamos para que ustedes impulsen un mejor perfil profesional. Es un acompañamiento complementario al de la universidad, para que tengan más éxito que el de cualquier estudiante del país. No solo porque ya son muy buen talento, sino porque con todo lo que van a recibir van a potenciar su carrera, su visión y su proyección”, concluyó Maribel.
Generalmente, la beca abre convocatorias una vez al año para el semestre agosto–diciembre, con inscripciones a través de su sitio web oficial.
Hoy, aunque vienen de contextos distintos, Chiu y José comparten algo esencial:
entendieron que el talento no depende de dónde empiezas, sino de atreverte a creer que sí es posible.
Chiu lo resume en una frase que lo marcó: “el cielo es el límite”. José lo dice de forma directa: “no le tengan miedo a soñar ni a arriesgarse. Postularse a una beca no cuesta nada. Lo peor que pueden decir es que no y uno se podría estar perdiendo cosas increíbles”.
Autora: María Alejandra Morales













