Con un proyecto que propone reparar y actualizar satélites directamente en órbita, cinco estudiantes de la Universidad de los Andes llevarán el nombre de Colombia a la fase global de ActInSpace, uno de los concursos de innovación espacial más importantes del mundo, que se llevará a cabo los días 1 y 2 de abril de 2026 en Burdeos, Francia. Tras ganar la etapa local del evento, el equipo representará al país frente a los mejores proyectos aeroespaciales desarrollados en más de 40 países.
Toda esta historia empezó el pasado 30 de enero, durante la Sexta Edición de ActInSpace Colombia, la etapa local del evento que se realizó en el Planetario de Bogotá. Un espacio que conectó a estudiantes y jóvenes profesionales con desafíos reales de la industria aeroespacial y con la posibilidad de imaginar y diseñar soluciones que trascienden la atmósfera.
El certamen, organizado por el Centro Nacional de Estudios Espaciales de Francia (CNES) y la Agencia Espacial Europea (ESA), reunió a 45 participantes distribuidos en nueve equipos interdisciplinarios, bajo el liderazgo de la Universidad de los Andes y con el apoyo de aliados como Airbus.
Inicialmente, los participantes enfrentaron un reto práctico de ingeniería básica que puso a prueba la colaboración, la creatividad y la toma de decisiones bajo presión, marcando desde el primer momento el espíritu de trabajo en equipo que caracterizó el evento.
Luego vino la prueba de fuego: una hackatón de 24 horas que retó la vocación científica y tecnológica de los participantes y, sobre todo, su capacidad para convertir una idea compleja en una solución concreta, viable y defendible ante expertos de la industria. Fueron horas intensas en las que los equipos tuvieron que debatir conceptos, descartar propuestas, rediseñar arquitecturas, resolver incompatibilidades técnicas entre disciplinas, enfrentar la escasez de tiempo y tomar decisiones críticas sin contar con todas las respuestas, mientras afinaban un prototipo conceptual que debía funcionar tanto en el papel como en el mercado.
Al final, María Alejandra Cáceres Muñoz, Sebastián Cáceres y Luis Alejandro Rodríguez, estudiantes de Ingeniería Mecánica; Jacobo Cardeño, estudiante de Física e Ingeniería Mecánica; y Felipe Gutiérrez, de Ingeniería Electrónica e Ingeniería de Sistemas y Computación de la Universidad de los Andes, con su proyecto GOATSAT (Generalized Orbital Add-on Technology for Microsatellites), se alzaron con el primer lugar.
De acuerdo con sus creadores, GOATSAT plantea un estándar universal de interfaz para microsatélites de entre 10 y 200 kilogramos. El nombre, que también juega con el concepto de Greatest of All Time, refleja la ambición del proyecto: transformar la forma en que se diseñan y operan las misiones espaciales mediante satélites más adaptables, reparables y actualizables directamente en órbita.
El equipo se destacó en el reto “Design a Modular & Composable Satellite”, enfocado en el desarrollo de soluciones innovadoras para sistemas satelitales flexibles, escalables y sostenibles.
“Desarrollamos un estándar de interfaz universal que rompe con el paradigma actual de reparación física. En lugar de retirar componentes dañados, el sistema permite acoplar nuevos módulos que restauran la funcionalidad del satélite”, explicaron los estudiantes.
GOATSAT se basa en una arquitectura modular compuesta por capas, considerando los niveles mecánico, eléctrico y lógico, que permiten el acople seguro de nuevos módulos, la gestión eficiente de energía y la negociación automática de capacidades entre el satélite anfitrión y el nuevo módulo. Este enfoque busca extender la vida útil de las misiones espaciales, reducir costos operativos y contribuir a la disminución de basura espacial.
Uno de los mayores desafíos durante la hackatón fue traducir una arquitectura técnica compleja en una propuesta viable para la industria. Para el equipo, el reto consistió en sintetizar meses de formación en ingeniería, física y computación en un concepto claro, entendible para públicos no especializados, y convertirlo en un modelo de negocio atractivo para empresas con constelaciones de microsatélites en órbita baja, todo en un tiempo limitado y con un pitch de apenas ocho minutos.
Más allá del reconocimiento académico, el paso a la fase internacional representa una oportunidad clave para validar el proyecto a escala global. “Representar a Colombia y a nuestra universidad es un honor y una responsabilidad enorme. Queremos demostrar que desde el país se están desarrollando ideas y tecnología de vanguardia, con impacto real en la industria aeroespacial”, señalaron.
Este logro también tiene un profundo componente inspirador. Para los estudiantes, avanzar a la fase global es la posibilidad de pasar de la teoría a una etapa concreta de desarrollo, de enfrentar estándares internacionales y de abrir camino para que más jóvenes colombianos vean en el sector espacial un campo profesional posible, cercano y necesario.
Durante el evento, expertos y líderes del sector destacaron el potencial de Colombia en el ámbito espacial y la importancia de la sostenibilidad, la conectividad y la diversidad disciplinaria para el desarrollo de un ecosistema sólido. Iniciativas como Greensat, orientadas al monitoreo del territorio mediante analítica espacial e inteligencia artificial, evidenciaron el papel estratégico del espacio para el país.
El mensaje a las nuevas generaciones fue claro. “Atrévanse a imaginar sin miedo; el futuro del sector aeroespacial no se observa desde lejos, se construye participando”, afirmó María Angélica Orozco, gerente administrativa de Airbus Colombia. A este llamado se sumó la teniente coronel Sonia Rincón, directora de Ciencia y Tecnología de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, quien resaltó que Colombia cuenta con talento humano, capacidades técnicas y reconocimiento internacional para seguir avanzando en este campo.
Con los estudiantes en el centro de la historia, ActInSpace 2026 dejó claro que la innovación espacial en Colombia no es una promesa lejana, sino una realidad que se construye desde las aulas, el trabajo colaborativo y la convicción de que el futuro también se diseña en el país, incluso cuando ese futuro empieza a tomar forma mirando al cielo.
Autora: María Angélica Huérfano













