La Facultad de Ingeniería de la Universidad de los Andes fue protagonista de la segunda versión de Moneycon 2026, el festival financiero más importante de Latinoamérica, realizado los días 17 y 18 de enero en las instalaciones de la Universidad. El evento reunió a líderes del sector financiero, tecnológico y académico para reflexionar sobre los grandes cambios que están transformando la economía, el trabajo y la sociedad.
Durante las dos jornadas, las charlas lideradas por profesores y egresados de la Facultad de Ingeniería se consolidaron como algunos de los espacios más concurridos y destacados del festival. Sus intervenciones ofrecieron miradas cercanas y especializadas sobre temas clave como inteligencia artificial, sostenibilidad, ciencia de datos, liderazgo y emprendimiento.
Uno de los ejes centrales fue el futuro del trabajo en la era de la inteligencia artificial, abordado en una charla liderada por Alejandra Tavares, profesora del Departamento de Ingeniería Industrial, y Paula Porras, cofundadora de Disruptia. En este espacio se exploró por qué muchas tareas están desapareciendo, mientras surgen nuevos roles, y cuáles serán las habilidades humanas más valiosas en un mundo cada vez más mediado por máquinas inteligentes.
La charla invitó a repensar conceptos como creatividad, conocimiento y “ser inteligente”, mostrando cómo la IA no solo acelera procesos, sino que también redefine la forma en que aprendemos y resolvemos problemas. El mensaje fue claro: mirar el futuro del trabajo sin miedo y comprender las oportunidades reales que se abren para quienes saben adaptarse.
“Todas aquellas actividades relacionadas con el cuidado de las personas seguirán siendo profundamente humanas y cada vez más valoradas. Profesiones como la enfermería, así como el cuidado de los adultos mayores y de los bebés, continuarán siendo intrínsecamente humanas. En contraste, otras actividades cambiarán y se transformarán en roles híbridos.
Pensemos entonces en la potencialización más que en el reemplazo: el 72 % de las habilidades que hoy son importantes se conservan en la era de la IA. ¿Cuáles son? La comunicación, la gestión y el management siguen siendo fundamentales; otras se potencian, como el pensamiento crítico, y algunas permanecen hiper especializadas y siguen siendo sumamente importantes. En este contexto, cobra relevancia la capacidad de dirigir equipos híbridos, no solo conformados por personas, sino también por agentes y robots”, sostuvo la profesora Tavares.
La sostenibilidad financiera fue protagonista en la charla “Bonos verdes, dinero que florece”, a cargo de la profesora de Ingeniería Industrial, Adriana Ábrego, y del profesor de Ingeniería Civil y Ambiental, Fernando Saldarriaga. Allí se abordó cómo las inversiones sostenibles están transformando la manera de medir el éxito financiero, integrando criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG).
A través de ejemplos inspiradores, los asistentes conocieron qué son los bonos verdes y otros instrumentos ESG, cómo financian proyectos que protegen el planeta y por qué hoy la rentabilidad también se mide en impacto ambiental y social, y no solo en ganancias económicas.
Otro de los espacios destacados fue “Ingeniería financiera: diseñando el futuro económico”, liderado por el profesor de Ingeniería Industrial, Sergio Cabrales. En esta charla se mostró cómo la integración de métodos cuantitativos, modelación matemática y analítica de datos permite diseñar soluciones innovadoras para el ahorro, la inversión, el crédito y la gestión del riesgo.
Mediante ejemplos aplicados —desde mercados energéticos y financieros hasta decisiones empresariales y de política pública— se resaltó el papel de la ingeniería financiera como una herramienta estratégica para respaldar procesos complejos de toma de decisiones.
La ciencia de datos también tuvo un lugar central con la charla “El lenguaje secreto de los datos”, liderada por las profesoras de Ingeniería Industrial, Adriana Ábrego y Natalia Pacheco. A partir del caso de BlackRock, se exploró cómo la analítica y la inteligencia artificial integran criterios ESG en las decisiones de inversión, revelando el llamado “lenguaje oculto del valor”.
En la charla “Stablecoins: el futuro del dinero ya llegó”, el profesor de Ingeniería Industrial, Felipe Montes, abordó el impacto de las nuevas tecnologías financieras y los retos que estas plantean para los sistemas tradicionales, ampliando la conversación sobre innovación, datos y sostenibilidad en el sector financiero.
Por su parte, el profesor Carlos Valencia, también de Ingeniería Industrial, lideró la charla “Del dato al insight: decisiones poderosas”, en la que explicó cómo convertir grandes volúmenes de información en ventaja competitiva mediante la analítica avanzada, destacando el valor estratégico de los datos en la toma de decisiones.
Otro de los espacios fue “Liderar en tiempos exponenciales”, a cargo del profesor de Ingeniería Química, Óscar Álvarez, quien reflexionó sobre cómo construir entornos productivos basados en la empatía, la comunicación y la seguridad psicológica. La charla mostró cómo los equipos colaborativos impulsan la creatividad, la resiliencia y la motivación, alineando el propósito individual con el éxito colectivo.
Finalmente, el emprendimiento y la conexión entre academia y mundo real se hicieron presentes con la charla “Ideas que escalan: de la academia al ecosistema global”, liderada por Santiago Cala, egresado de Ingeniería de Sistemas y Computación e Ingeniería Industrial. Allí compartió su experiencia como cofundador de Alfred, una plataforma que hoy opera en Colombia y México, ha levantado más de USD 4 millones y conecta a miles de personas con talleres y servicios para sus vehículos.
Su testimonio mostró cómo es posible construir una empresa tecnológica desde cero mientras se estudia, la importancia de organizarse financieramente para tomar decisiones de alto impacto sin perder el equilibrio, y cómo la formación en ingeniería puede convertirse en un motor para crear impacto a largo plazo.
En este contexto, se resaltó también el papel de las universidades. En primer lugar, tienen la responsabilidad de reconocer que el trabajo que los estudiantes realizan en clase, en las materias y en los proyectos es un trabajo de alto valor, especialmente en los últimos semestres, cuando los estudiantes son casi profesionales que, en el mercado laboral, podrían estar recibiendo una remuneración significativa por ese mismo trabajo.
“En la medida en que las universidades logren aprovechar el trabajo que realizan los estudiantes en clase, especialmente de aquellos que están en los últimos semestres, ofreciendo aplicaciones reales y continuidad, se facilitará una transferencia mucho más efectiva de lo académico a lo profesional."
Los estudiantes también deben elegir carreras alineadas con lo que quieren construir en el ámbito empresarial. Aunque esta decisión es difícil al inicio, aprender contenidos que puedan aplicarse directamente en una empresa y, a su vez, llevar a la universidad lo aprendido en el entorno laboral, es la forma de complementar lo teórico con lo práctico. Esta articulación permite maximizar tanto el tiempo dedicado a la universidad como el tiempo invertido en lo profesional. Cuando se combinan ambos mundos y se impulsan iniciativas que conectan lo académico con lo empresarial, se pueden alcanzar resultados realmente valiosos”, concluyó el egresado.
Con esta participación, la Facultad de Ingeniería de la Universidad de los Andes reafirma su compromiso con una formación que conecta conocimiento, innovación y realidad, y consolida su papel como un actor clave en las conversaciones que están dando forma al futuro de las finanzas, la tecnología y la sociedad en América Latina.
Autora: María Angélica Huérfano













