En el marco de la Feria Internacional del Libro de Bogotá 2026, la comunidad académica y de defensa se reunió para el lanzamiento de “El Campo de Batalla Digital: La Defensa Nacional en la Era Algorítmica”, publicado por la Escuela Superior de Guerra. La obra, estructurada en tres volúmenes, propone una lectura integral de la transformación del conflicto en la era digital y constituye un esfuerzo institucional por comprender cómo la tecnología, la información y los sistemas algorítmicos están redefiniendo la seguridad nacional.
El evento contó con un panel de coautores y expertos conformado por Mario Linares Vázquez, profesor del Departamento de Sistemas y Computación de la Universidad de los Andes y miembro de la Sala de Modernización Tecnológica del Consejo Asesor del Sistema Estadístico Nacional; Vicente Torrijos, profesor de la Escuela Superior de Guerra y docente adjunto del BJ Berry Center National Defense University y David Barrero Barrero, profesor de la Escuela Superior de Guerra e investigador asociado de Minciencias. La conversación fue moderada por Carlos Álvarez Carderón, editor y autor principal de la obra.
Álvarez abrió el diálogo con una idea central: “el campo de batalla del siglo XXI ya no se define por el movimiento de tropas o la potencia de fuego, sino por la disputa de datos, algoritmos y percepciones”. A partir de esta premisa, explicó que la obra analiza cómo la infraestructura digital, los sistemas algorítmicos y los ecosistemas cognitivos se han convertido en nuevas dimensiones estratégicas del conflicto contemporáneo.
“El libro plantea preguntas esenciales sobre la competencia entre estados y la capacidad institucional para comprender y enfrentar estos cambios, mostrando que la guerra no solo incorpora nuevas tecnologías, sino que se expande hacia capas más profundas de la realidad estratégica, donde la información y la mente humana se convierten en territorios decisivos”, añadió.
El profesor Linares, coautor del capítulo sobre historia de la computación y cibernética, explicó que la convergencia entre capacidad computacional, conectividad y datos masivos permitió que la inteligencia artificial “florezca” y llegue a dispositivos cotidianos. Señaló que la irrupción de la inteligencia artificial generativa aceleró procesos previos y abrió nuevas implicaciones para la seguridad y la defensa.
Destacó tres impactos principales de estas tecnologías: el fortalecimiento de capacidades militares; la habilitación de escenarios multidominio basados en sistemas de comando y control apoyados en datos; y la creciente influencia en el ámbito cognitivo mediante desinformación, bots y campañas digitales capaces de microsegmentar audiencias.
Advirtió además que el conflicto está transitando de una guerra predominantemente cinética hacia una guerra cognitiva, donde la información y la resiliencia mental adquieren valor estratégico. Subrayó que el desafío no es solo tecnológico, sino cultural y educativo, pues la defensa en la era algorítmica exige pensamiento crítico y capacidad de discernimiento.
Por su parte, Vicente Torrijos centró su intervención en la “era del algoritmo warfare”, destacando que el nuevo campo de batalla se define por la velocidad de decisión, los sistemas autónomos y el uso de tecnologías no tripuladas. Enfatizó que la verdadera transformación estratégica se mide en el tiempo entre observación y acción, hoy reducido gracias al procesamiento de datos en tiempo real. Su pregunta clave fue: “¿qué tan lejos hemos llegado en materia de velocidad de decisión?”, resaltando la urgencia de adaptación institucional.
También advirtió sobre la dimensión cognitiva del conflicto, donde la desinformación, la memepolítica y las campañas de influencia pueden afectar procesos democráticos y la estabilidad institucional. Alertó que, sin una respuesta estratégica y autónoma, los países pueden volverse vulnerables, señalando que “un país como el nuestro estaría condenado a convertirse en una democracia apopléctica, donde el control lo ejercen otros sobre nuestra población y nuestra democracia”.
El editor de la obra recordó que los ejércitos no suelen fracasar por falta de recursos, sino por interpretar tarde el cambio del entorno. “Desde esa perspectiva, el desafío actual no es únicamente tecnológico, sino doctrinal e institucional: la verdadera transformación exige anticipación, capacidad de aprendizaje y velocidad de adaptación frente a un entorno estratégico que cambia con rapidez sin precedentes”, afirmó.
Finalmente, David Barrero respondió sobre las inercias que podrían frenar la adaptación militar, señalando que la principal amenaza no es la falta de tecnología, sino la ausencia de transformación cultural y mental. Enfatizó que la guerra ya no es solo física: lo cognitivo y lo digital constituyen un dominio autónomo que impacta la cohesión institucional y nacional.
Advirtió sobre tres riesgos: confundir modernización con transformación, creer que adquirir equipos sustituye el cambio cultural y mantener esquemas de secretismo que limitan la resiliencia. Insistió en fortalecer la cultura de adaptación, la integración entre fuerzas y el intercambio de inteligencia estratégica para anticipar amenazas y recomponer rápidamente el tejido institucional.
El panel concluyó reafirmando que la transformación digital redefine los espacios del poder, infraestructura, información y mente colectiva. Los tres volúmenes ofrecen una cartografía integral del nuevo entorno estratégico, articulando las dimensiones tecnológica, cognitiva e informacional como ejes inseparables de la competencia contemporánea.
Finalmente, se destacó que la obra es fruto de cuatro años de investigación interdisciplinaria y está dirigida a ingenieros, científicos sociales, comunicadores y miembros de las fuerzas militares. El mensaje fue claro: comprender la era algorítmica no es solo un ejercicio académico, sino una necesidad estratégica para el presente y el futuro del país.
Escrito por: María Angélica Huérfano Báez













