La equidad en ingeniería suele medirse en cifras: cuántas mujeres ingresan a las carreras, cuántas llegan a cargos de liderazgo o qué tan amplia sigue siendo la brecha de participación. Sin embargo, para Carola Hernández, profesora y coordinadora de la Unidad de Apoyo a la Docencia de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de los Andes, la verdadera transformación comienza mucho antes, en los pequeños espacios donde los futuros ingenieros aprenden a trabajar juntos. Esa fue precisamente la apuesta que llevó a ella y a su equipo a participar en Ecos de Equidad, el libro conmemorativo de los 50 años de la Asociación Colombiana de Facultades de Ingeniería (ACOFI).
La obra reúne experiencias e investigaciones de distintas facultades de ingeniería del país para reflexionar sobre los retos de la equidad de género en la profesión. Tras responder a una convocatoria nacional, el capítulo propuesto por el equipo uniandino fue seleccionado por ofrecer una perspectiva diferente: en lugar de centrarse únicamente en las cifras o en las brechas de representación femenina, plantea que la educación, la colaboración y el trabajo en equipo pueden convertirse en escenarios concretos para transformar la cultura.
"Los temas de género suelen entenderse como temas de mujeres, pero en realidad son temas de personas. Si queremos construir una ingeniería más equitativa, hombres y mujeres tenemos que aprender nuevas formas de relacionarnos, de escucharnos y de trabajar juntos", explica la profesora Carola Hernández.
El capítulo, que lleva por nombre ´Estrategia pedagógica de trabajo en equipo: una herramienta para la transformación de las relaciones entre mujeres y hombres en el aula de clases´ fue construido desde un ejercicio profundamente interdisciplinario. Junto a Carola participaron los ingenieros Nicolás Sánchez y Jonathan Méndez, quienes han trabajado como asistentes graduados en investigación sobre educación en ingeniería durante sus maestrías disciplinares en la Facultad; Liliana Melo, física con estudios de posgrado en educación STEM y estudiante del doctorado en Ingeniería, y Carola Gómez, sociologa con Doctorado en Educación, cuya experiencia permitió enriquecer la reflexión desde las ciencias sociales. La diversidad de miradas fue uno de los mayores aportes del proyecto.
"Nos dimos cuenta de que necesitábamos otras voces para comprender mejor estos fenómenos. Desde la ingeniería queríamos construir una propuesta educativa, pero también necesitábamos entender los conceptos y las dinámicas sociales que hay detrás de los sesgos y las inequidades", señala Hernández.
La investigación partió de una pregunta sencilla, pero poderosa: ¿qué ocurre realmente cuando los estudiantes trabajan en equipo? Durante años, el grupo ha estudiado cómo se desarrollan estas dinámicas en las aulas de ingeniería y ha encontrado que reunir personas en un mismo grupo no significa necesariamente que aprendan a colaborar de forma propositiva y positiva. Por el contrario, en esos espacios pueden reproducirse estereotipos y sesgos que asignan determinados roles a hombres y mujeres.
A partir del análisis del curso Ingeniería y Ciencia: Mundo Compartido, un espacio interdisciplinario donde convergen estudiantes de ingeniería y de otras áreas del conocimiento, el equipo identificó que enseñar explícitamente a trabajar en equipo puede convertirse en una herramienta para construir relaciones más equitativas. La propuesta no busca ignorar las diferencias ni desconocer que existen desigualdades, sino crear experiencias educativas que permitan transformarlas desde la práctica cotidiana.
"La intención no es invisibilizar los sesgos. Al contrario, queremos construir espacios donde la cultura empiece a cambiar. Si enseñamos a escuchar, negociar, respetar las ideas y reconocer las fortalezas de cada persona, también estamos formando ingenieros capaces de relacionarse de una manera distinta", afirma la estudiante doctoral Liliana.
Uno de los mensajes centrales del capítulo es que la equidad no se logra únicamente aumentando la participación femenina. También requiere repensar la manera en que hombres y mujeres construyen proyectos en común y abrir la conversación sobre nuevas formas de liderazgo, colaboración y participación.
Porque enseñar a trabajar verdaderamente en equipo también puede ser una forma de construir equidad. El capítulo es concreto en señalar que cuando los estudiantes aprenden a escuchar, colaborar y distribuir las responsabilidades de acuerdo con las fortalezas de cada integrante, y no con estereotipos de género, se crean relaciones más respetuosas, democráticas, inclusivas, igualitarias y horizontales, que no se centran en el género.
"Como profesores tenemos la posibilidad de intervenir desde el aula. No necesitamos esperar a que aparezcan los conflictos más graves; podemos enseñar, desde los equipos de trabajo, otras formas de relacionarnos, de valorar las ideas de todos y de construir soluciones colectivas. En esos pequeños espacios de aprendizaje comienza a construirse una cultura que, poco a poco, puede transformar la manera en que se hace ingeniería”, destaca Hernández.
La participación de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de los Andes en Ecos de Equidad reafirma su compromiso con una formación que trasciende el conocimiento técnico. A través de investigaciones como esta, la Facultad continúa explorando cómo preparar ingenieros capaces de liderar equipos diversos, afrontar los desafíos sociales de su profesión y construir una cultura en la que el respeto, la colaboración y la equidad formen parte del ejercicio cotidiano de la ingeniería.
El trabajo no termina con la publicación del libro. Tras su lanzamiento en la Feria Internacional del Libro de Bogotá y su presentación oficial ante la Sociedad Colombiana de Ingenieros, el capítulo seguirá alimentando la conversación durante el WEEF (IFEES & GEDC) que este año se realiza con el apoyo de ACOFI . Para el equipo investigador, este es apenas un primer paso: la meta ahora es continuar fortaleciendo estas estrategias pedagógicas, ampliar la investigación y seguir demostrando que transformar la cultura también es una tarea que comienza en cada salón de clase y en cada equipo de trabajo.
Escrito por: María Angélica Huérfano Báez













