Volver, más de una década después, a su alma máter, ahora como profesora e investigadora de la Universidad de los Andes, tiene para María Hernández Carrión un significado especial. Representa la oportunidad de reencontrarse con sus raíces académicas, pero también la satisfacción de mirar todo lo que ha construido desde entonces. Con esa mezcla de orgullo, gratitud e ilusión recibió la noticia de haber sido seleccionada como beneficiaria de una beca posdoctoral de la Fundación Carolina.
Todo comenzó en febrero de 2026, cuando la Fundación Carolina abrió la convocatoria para estancias cortas posdoctorales, de uno a tres meses, que permiten a profesores e investigadores de América Latina complementar su formación académica en centros de investigación en España.
El proceso inició a comienzos de 2026 y tuvo varias etapas. Entre febrero y marzo, María, profesora del Departamento de Ingeniería Química y de Alimentos, presentó su documentación ante la Universidad de los Andes, incluyendo su hoja de vida, documentos de identificación, una carta de invitación de la institución española y el aval de la Decanatura.
Después de la revisión de requisitos por parte de la Dirección de Internacionalización, su postulación pasó a la plataforma de la Fundación Carolina, donde tuvo que complementar la información y presentar con mayor detalle el proyecto que desarrollaría durante la estancia.
Para realizarla, la profesora María eligió la Universitat Politècnica de València, una institución que conoce muy bien: allí estudió su pregrado en Ingeniería Química, su maestría y su doctorado.
Además, trabajará junto a la doctora Isabel Hernando, quien fue su directora de tesis doctoral. Esta relación previa fue clave para la postulación, pues la profesora María recibió una carta de invitación que contemplaba su participación en el laboratorio, así como el acceso a sus instalaciones, equipos y actividades de investigación. Un respaldo que, sin duda, fortaleció su candidatura.
Y la noticia llegó antes de lo esperado. Aunque el proceso de evaluación estaba previsto para extenderse hasta finales de julio, el 18 de junio de 2026, la Fundación Carolina le confirmó que, después de superar el proceso de selección, había sido beneficiaria de la beca.
Para la profesora María, la noticia fue especialmente significativa. Sabía que había otras postulaciones desde Uniandes y que solo había una beca disponible, por lo que recibirla representó una gran alegría y una enorme ilusión.
Durante su estancia, que realizará en julio de 2027, María se integrará al Grupo de Microestructura y Química de Alimentos para trabajar en un proyecto sobre la caracterización no invasiva de la microestructura y calidad de tejidos vegetales mediante tecnologías avanzadas de imagen.
En términos sencillos, la investigación busca explorar nuevas maneras de conocer el estado y la calidad de frutas y vegetales sin tener que destruir las muestras durante el análisis.
¿Por qué es importante? Las frutas y los vegetales son productos perecederos, y conocer su estado permite estimar cuánto tiempo conservarán sus características de calidad desde que son cosechados hasta que llegan al consumidor. Por eso, la investigación busca estudiar la relación entre la microestructura de estos tejidos y su calidad, explorando tecnologías que permitan obtener información sin recurrir a pruebas destructivas.
Aunque el proyecto tiene actualmente un enfoque principalmente de laboratorio, sus resultados podrían abrir posibilidades para aplicaciones futuras en la industria, especialmente en procesos poscosecha. María estudiará la microestructura de los tejidos vegetales y su relación con la vida útil de los productos, además de explorar el uso de tecnologías como los ultrasonidos para obtener información que permita estimar parámetros asociados a la pérdida de calidad.
Para la profesora, esta experiencia representa también una oportunidad para reencontrarse con una línea de investigación que hizo parte importante de su formación doctoral. Durante su tesis trabajó con microestructura y vegetales, mientras que en Uniandes ha desarrollado otras aplicaciones de los ultrasonidos, como la extracción de compuestos de interés y la obtención de emulsiones. Ahora espera ampliar sus conocimientos en el uso de estas tecnologías como herramientas para obtener información sobre los alimentos y fortalecer su trabajo investigativo.
“Definitivamente, esta oportunidad será muy enriquecedora para mí, porque ya no soy la estudiante que salió recién graduada de doctorado, sino que ya tengo un bagaje que me permitirá que esta experiencia sea mucho más enriquecedora”, señaló la profesora.
La estancia, como su nombre lo indica, será corta y María regresará a la Universidad de los Andes para poner al servicio de la comunidad educativa toda la experiencia adquirida.
Para la profesora, esta estancia representa mucho más que un nuevo logro en su trayectoria académica: es la oportunidad de volver al lugar donde comenzó a construir su camino como investigadora, reencontrarse con quienes fueron parte de su formación y, al mismo tiempo, seguir creciendo desde los nuevos retos que hoy enfrenta como profesora de la Universidad de los Andes.
Serán nuevas herramientas, aprendizajes, preguntas por hacer y mucho conocimiento por explorar. Pero, sobre todo, será un regreso distinto: al mismo lugar donde comenzó una parte importante de su historia, pero con una nueva mirada, nuevas experiencias y mucho más por aportar.
Para la Facultad de Ingeniería, su selección es también motivo de orgullo y una muestra del talento y la trayectoria de sus profesores, quienes llevan el nombre de Uniandes a escenarios internacionales y, al regresar, traen consigo nuevas experiencias, conocimientos y redes de colaboración que enriquecen la investigación y la formación de sus estudiantes.
Escrito por: María Angélica Huérfano Báez.













