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      Cuando la tecnología entiende el negocio: así fue el LATAM Architecture Day 2026
27/08/2026

El pasado viernes 14 de agosto, el Grand Hyatt Bogotá fue escenario de la tercera edición del LATAM Architecture Day 2026, un encuentro organizado por el Departamento de Ingeniería de Sistemas y Computación (DISC) de la Universidad de los Andes y la comunidad ArquitecTI, con el apoyo estratégico de empresas aliadas como Pragma. 

En modalidad presencial y virtual, líderes técnicos, directores de tecnología, arquitectos y desarrolladores de distintos países de la región se reunieron para conversar sobre los desafíos y oportunidades que plantea la arquitectura de software en un momento en que la inteligencia artificial está transformando la manera en que las organizaciones trabajan, toman decisiones y generan valor.

La jornada comenzó con Jorge Villalobos y Darío Correal, profesores de la Universidad de los Andes expertos en estrategia de TI y arquitectura empresarial, quienes pusieron sobre la mesa una pregunta fundamental: ¿cómo conectar la arquitectura del negocio con la arquitectura de tecnología para lograr un impacto real en los resultados de una organización? Para Villalobos, la respuesta parte de reconocer que los grandes desafíos empresariales difícilmente pueden resolverse únicamente con inteligencia artificial. Detrás existen problemas estructurales relacionados con la estrategia, los procesos, la organización y cómo se distribuyen y ejecutan las capacidades del negocio. 

Desde esta perspectiva, Villalobos planteó la necesidad de conectar tres mundos que tradicionalmente han trabajado de manera separada: negocio, procesos y tecnología. Para lograrlo, destacó la importancia de identificar los llamados flujos de valor, es decir, las secuencias de capacidades que se articulan para generar valor y que permiten comprender cómo funciona realmente una organización. Esta mirada ayuda a identificar capacidades críticas y, a partir de ellas, tomar mejores decisiones de transformación, pasando de una organización percibida como una estructura compleja a una arquitectura que puede analizarse por diferentes niveles. 

El profesor también invitó a llevar esa transformación a los espacios concretos donde las personas trabajan y toman decisiones. La pregunta, entonces, no es simplemente qué tecnología implementar, sino cómo utilizarla para hacer más productivas a las personas: cómo ayudar a un conductor a ser más eficiente, a un empleado a tomar mejores decisiones o a automatizar tareas en las que puedan intervenir agentes de inteligencia artificial, analítica, IoT o automatización. El verdadero propósito de la tecnología planteó, está en construir organizaciones y espacios de trabajo donde las capacidades humanas puedan potenciarse. 

Por su parte, Darío Correal centró su intervención en el nuevo rol del arquitecto de software y de soluciones. Su propuesta parte de convertir la arquitectura en un conocimiento vivo que pueda orientar a los agentes de inteligencia artificial durante el desarrollo de software.  

Herramientas como el framework Helix permiten definir la arquitectura, sus lineamientos, restricciones y atributos de calidad, mientras que la plataforma Triffit utiliza agentes especializados para desarrollar, probar y experimentar sobre esas decisiones. Así, la IA no reemplaza la arquitectura ni toma su control, sino que se convierte en un aliado para ponerla a prueba y generar ciclos permanentes de retroalimentación. 

En esa misma línea, el equipo del profesor presentó ArquIA, una herramienta diseñada para acompañar al arquitecto en uno de los momentos más complejos del proceso: cuando se enfrenta a un proyecto nuevo y a un lienzo en blanco. A partir del contexto, las restricciones y los atributos de calidad, ArquIA puede proponer estilos arquitectónicos, tácticas y posibles trade-offs, pero mantiene al arquitecto como responsable de la decisión final. La experiencia mostró que el valor de estas herramientas está en acelerar el aprendizaje y la validación: experimentar, detectar contradicciones y recibir retroalimentación antes de que los problemas lleguen a producción. 

La conversación tomó una perspectiva empresarial con la participación de Andrés Vásquez, CEO de Nequi, quien compartió la experiencia de una organización que nació para resolver necesidades reales de las personas y que convirtió sus relaciones y transacciones en una fuente fundamental para construir nuevas soluciones. Con cerca de 90 millones de transacciones diarias, los datos se convierten en el alimento para innovar y permiten desarrollar modelos, por ejemplo, para ofrecer créditos de manera más asertiva. Sin embargo, Vásquez enfatizó que detrás de los datos y la tecnología existe un principio que no puede perderse de vista: poner al usuario, al cliente y a la persona en el centro de las decisiones. 

Para Vásquez, la inteligencia artificial también está transformando a Nequi desde adentro, impulsando cambios culturales, automatizando procesos y liberando capacidades para enfrentar nuevos retos. Al mismo tiempo, está permitiendo construir experiencias más contextuales y conversacionales para los usuarios. En este proceso, la arquitectura tecnológica y empresarial adquiere un papel estratégico: es la base que permite construir negocios escalables y preparados para responder a nuevos desafíos. Por eso, el arquitecto del futuro necesita ir más allá de la tecnología y comprender profundamente las necesidades del negocio para diseñar la arquitectura adecuada. 

El encuentro continuó con Jorge Arias, vicepresidente de Arquitectura e Ingeniería de Soluciones Agénticas para América Latina en Salesforce, quien abordó la relación entre agentes de inteligencia artificial y seres humanos desde la perspectiva de la re-arquitectura de las aplicaciones de negocio. Su intervención puso en el centro una transformación que ya está ocurriendo: el paso hacia aplicaciones capaces de incorporar agentes de IA para materializar de manera más efectiva el valor del negocio y replantear la forma en que las organizaciones diseñan y utilizan sus sistemas. 

Desde Amazon Web Services, Luis Fernando Caro Durán, responsable del equipo de innovación en nube e Inteligencia Artificial para Latinoamérica, profundizó en el papel de los arquitectos frente a la llegada de la IA agéntica. A diferencia de los chatbots tradicionales, los agentes pueden ejecutar tareas complejas de manera autónoma, utilizar otras herramientas y softwares, escribir código, navegar en la web y trabajar con memoria de corto y largo plazo. Estas capacidades abren nuevas posibilidades para transformar procesos, crear experiencias para los clientes y desarrollar soluciones cada vez más sofisticadas. 

Caro Durán también señaló algunas de las fronteras que comienzan a perfilarse, como el comercio agéntico, los agentes aplicados al mundo físico para controlar robots y optimizar procesos industriales y una nueva generación de desarrollo de software en la que los agentes podrán crear soluciones cada vez más avanzadas. Frente a esta transformación, su invitación fue a aprender, experimentar y perderle el miedo a los agentes, pero siempre bajo principios de inteligencia artificial responsable. Esto implica construir sistemas transparentes, seguros, confiables, gobernables y auditables, además de utilizar los recursos de manera eficiente y elegir el modelo adecuado para cada tarea según su aporte al negocio. 

La mirada internacional amplió la conversación con la participación de Sonya Natanzon, líder ejecutiva experta en plataformas clínicas globales en la nube, quien abordó los pasos para la toma de decisiones arquitectónicas; Chris Richardson, autor de Microservices Patterns y referente mundial en arquitectura de microservicios, quien exploró cómo humanos e inteligencia artificial pueden cocrear diseños de software; y Rick Kazman, profesor de la Universidad de Hawaii y referente en atributos de calidad de software, quien reflexionó sobre cómo diseñar para un flujo rápido y prosperar en medio de la incertidumbre y el auge de los agentes de programación con IA generativa. 

Más allá de las herramientas, metodologías y nuevas capacidades tecnológicas, las conversaciones del LATAM Architecture Day 2026 dejaron una idea transversal: la arquitectura de software ya no puede entenderse únicamente como una decisión técnica. En un escenario donde la inteligencia artificial acelera el desarrollo, automatiza procesos y abre nuevas formas de interacción, el arquitecto tiene la responsabilidad de conectar tecnología, negocio y personas; comprender el contexto; anticipar riesgos; tomar decisiones conscientes y establecer las condiciones para que la innovación pueda crecer de manera segura y sostenible. 

El futuro de la arquitectura de software, entonces, no consiste en elegir entre humanos o inteligencia artificial, sino en aprender a hacer que ambos trabajen mejor juntos. Los arquitectos serán cada vez más importantes no solo por su capacidad para diseñar sistemas, sino por su criterio para orientar la tecnología hacia aquello que realmente genera valor. En un mundo de cambios acelerados, serán quienes conviertan la complejidad en posibilidades y las nuevas capacidades de la IA en soluciones con propósito. Porque cuando la tecnología entiende el negocio, y la arquitectura conecta esa tecnología con las personas, la innovación deja de ser una promesa y se convierte en una capacidad para construir el futuro. 

Escrito por: María Angélica Huérfano Báez. 

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