En medio de ideas, prototipos y soluciones que buscan responder a algunos de los grandes desafíos de nuestra sociedad, el Pitch Day de la Semana de la Innovación de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de los Andes volvió a convertirse en un escenario donde la creatividad, la ciencia y el propósito se encontraron para demostrar que la ingeniería también puede transformar vidas desde la empatía.
Este año, el primer lugar fue para Juntas by Shemed, una iniciativa que decidió poner sobre la mesa una conversación que durante décadas permaneció en silencio: la menopausia. Más allá de desarrollar una solución tecnológica, el equipo se propuso responder una pregunta poderosa: ¿cómo es posible que una etapa que viven millones de mujeres siga estando rodeada de desinformación, estigmas y tan poca prevención?
A partir de esa inquietud nació una propuesta que integra tecnología, educación y acompañamiento humano para transformar la experiencia de la menopausia en un camino de bienestar, autonomía y cuidado informado. Juntas by Shemed busca brindar herramientas que permitan a las mujeres comprender mejor los cambios que atraviesan, acceder a información confiable y sentirse acompañadas en una etapa de la vida que históricamente ha sido invisibilizada.
La iniciativa, liderada por Andrea Londoño, Annie Hutter, Catalina Saavedra, Laura Morales y Valentina Rueda, conquistó al jurado no solo por su potencial de impacto, sino también por la sensibilidad con la que aborda un tema que afecta la calidad de vida de millones de personas. En un escenario donde las soluciones suelen centrarse únicamente en la tecnología, Juntas by Shemed recordó que innovar también significa escuchar, comprender y diseñar pensando en las realidades humanas.
El segundo lugar fue para el proyecto “Desarrollo Material Compuesto”, liderado por Karen Sofía Sarmiento, estudiante de Ingeniería Mecánica. La propuesta convierte residuos de la industria floricultora en una oportunidad de valor, utilizando tallos residuales de rosa y plástico reciclado para desarrollar un material más sostenible con potencial de aplicación industrial.
Más allá de la innovación técnica, el proyecto representa una apuesta por la economía circular y el aprovechamiento inteligente de recursos que normalmente serían desechados. Una iniciativa que demuestra cómo la ingeniería puede encontrar nuevas posibilidades allí donde otros solo ven residuos, conectando sostenibilidad, industria y creatividad para construir soluciones con impacto ambiental positivo.
El tercer lugar fue otorgado a Thermoshift, un proyecto de Ingeniería Química y de Alimentos que propone una alternativa innovadora a los geles cosméticos de recuperación muscular. A través de un hidrogel termodinámico de formulación minimalista, el equipo desarrolló una experiencia dual que combina una sensación inicial de frío refrescante con un efecto cálido suave, buscando equilibrar funcionalidad, estabilidad y confort de aplicación.
La propuesta, liderada por Catalina Romero, Jesús Daniel Guzmán, Erick Antonio Sayes, Ana Sofía Contreras y Sebastián Mantilla, se destacó por su enfoque innovador y por demostrar cómo la ingeniería puede integrarse con el bienestar y la experiencia sensorial para desarrollar productos más eficientes y amigables para las personas. Un ejemplo del enorme potencial que surge cuando la ciencia, la creatividad y el diseño trabajan de manera conjunta.
Con iniciativas como estas, la Semana de la Innovación continúa consolidándose como un espacio donde las ideas dejan de ser únicamente proyectos académicos para convertirse en soluciones con capacidad de transformar industrias, cuidar el planeta y mejorar la vida de las personas. Porque detrás de cada pitch, cada prototipo y cada investigación, hay estudiantes que están demostrando que la ingeniería también se construye desde la sensibilidad, la curiosidad y el deseo de generar un impacto real en el mundo.
Escrito por: María Angélica Huérfano Báez













