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Cuadro de honor: José Gabriel Martínez Triana

09/09/2019

​Cuadro de honor: José Gabriel Martínez Triana. Conoce la historia de José Gabriel Martínez Triana, gestor de contratos de la Decanatura de Ingeniería.

Facultad de Ingeniería / 9 de septiembre de 2019


Una persona de confianza. Esa es la frase que mejor describe a José Gabriel Martínez Triana, un administrador de empresas, apasionado por las temáticas de generación de felicidad en grupos de interés afín; que, a finales de 2019, cumplirá 22 años al servicio de la Universidad de los Andes como gestor de contratación de la Decanatura de Ingeniería.


Su historia en Los Andes comenzó en enero de 1997 cuando, por recomendación de un amigo, logró conseguir una entrevista en la Facultad de Ingeniería para trabajar en labores de mensajería y como auxiliar de archivo. ​Este bogotano recuerda que el día de la entrevista, en noviembre de 1996, justo cuando salía de su casa a buscar trabajo, después de permanecer por dos años como misionero en el occidente colombiano, sus tíos le gritaron desde la ventana que su amigo lo necesitaba urgente. La premura era que debía presentarse en el menor tiempo posible en la Universidad de los Andes para una entrevista que significó su pase de entrada a un nuevo trabajo, que hoy, dos décadas después, mantiene.


De ese inicio en la Universidad, las actividades que más recuerda con algo de desaliento son las de mensajería, ya que los pedidos no llegaban a las unidades académicas y a los mensajeros les tocaba ir como él mismo menciona, “al almacén que quedaba cerca de donde hoy está ubicado el restaurante Villa Paulina y con caja al hombro, subir y bajar escaleras para llevar los pedidos de papelería y cafetería”.


En 1999, empieza a apoyar el área financiera haciendo seguimiento presupuestal a los centros de costo de la Facultad. Años más tarde, se crea una Dirección Financiera y de Planeación, en donde la principal responsabilidad de Gabriel era consolidar y analizar toda la información financiera y académica de la Facultad. “Recuerdo que en un proyecto liderado por el profesor José Tiberio, entonces Decano, logramos diseñar un tablero de control en donde producíamos buena cantidad de indicadores, en un gran esfuerzo por visibilizar y consolidar la información en la Facultad”, menciona. En 2005, entró al mundo de las contrataciones, la labor por la que más que conocido, es famoso en la Facultad. “Los procesos de contrataciones y de Gestión Humana, los alternaba con las actividades financieras y de planeación, hasta que a final del año 2008, me dedico de lleno al tema de contrataciones”, menciona Gabriel.


De esas épocas, recuerda que en el antiguo edificio W entraba mucha luz natural y disfrutaba mucho del antiguo campus. “Yo soy muy enamorado de esa parte histórica de la Universidad que se conserva medio escondida entre tanto edificio nuevo; como los lavaderos del antiguo convento, el antiguo muro que separaba la cancha CEDE, de la cafetería, el camino empedrado aledaño al edificio B y que en ese entonces conducía a la casita donde funcionaba la Facultad de Matemáticas; ese espíritu antiguo del campus ya no es tan perceptible. O, por ejemplo, antes el eje ambiental, era una extensión de la Avenida Jimenez, y cuando llovía, se formaba un verdadero río. Muy pocas personas recuerdan eso”, afirma. Con el traslado al Edificio Mario Laserna, recuerda que, desde su inauguración en 2007, ha estado en cinco puestos de trabajo diferentes, uno de ellos recordado como la pecera. “Había una ventanilla de servicio y todo el mundo comentaba el parecido a una pecera. El vidrio permitía una abertura de extremo a extremo sobre el mesón, y los profesores y estudiantes se agachaban e ingresaban sus caras por allí, para asegurarse ser escuchados”, menciona entre risas Gabriel.


Gabriel tuvo la oportunidad de trabajar con cuatro decanos que han tenido las riendas de la Facultad de Ingeniería a lo largo de estas dos décadas. Cada uno, menciona Gabriel, lo ha marcado y le ha dejado enseñanzas y recuerdos. El primero fue José Tiberio Hernández -hoy profesor asociado del Departamento de Ingeniería de Sistemas y Computación- quien no solo fue su primer jefe, sino que recuerda su capacidad para tener claridad sobre todos los aspectos financieros de la Facultad sin estar inmerso en el día a día de esta área, además de su desparpajo y particular personalidad. A José Tiberio, le siguió Alain Gauthier -hoy profesor emérito del Departamento de Ingeniería Eléctrica y Electrónica-, a quien recuerda como un personaje humano y sensible, capaz de transmitir calidad humana, sin muchas palabras. El turno después fue para Eduardo Behrentz -hoy Vicerrector de Desarrollo y Egresados-, de quien resalta su liderazgo. Por último, se encuentra Alfonso Reyes, actual decano, a quien califica como un pensador brillante, humano, y muy estructurado en lo que piensa y hace, y algo que llama particularmente su atención de él, es “su apuesta para hacer cambios de fondo en la Facultad, que con el tiempo se demostrará que son importantes”.


Para Don Gabriel, como acostumbra decirle uno de sus compañeros en la Decanatura, “las personas si hacen mucho para hacer de su puesto de trabajo, algo importante. El que tu actividad pueda ser bien vista y de cierta manera importante, no depende necesariamente del rol, sino que influye significativamente la persona que lo esté ejerciendo. El haber sido misionero te permite crear una vocación al servicio muy genuina y natural, y creo que eso ha sido importante en mi trabajo. Es algo que me gusta y satisface. Más que personas, recuerdo las experiencias, vivencias y los sentimientos de agradecimiento. Estoy completamente convencido que lo que hace a la Universidad, definitivamente son las personas”, afirma.


Gabriel tiene tres hijos con su esposa Claudia. Gabriel Felipe, el mayor, tiene 18 años y actualmente es misionero en Estados Unidos y aunque aún no ha decidido lo que quiere estudiar; Gabriel espera que esta experiencia le permita encontrar su vocación e interés; Santiago Andrés, de 15 años, e Isabela, de 11 años; se encuentran estudiando en el colegio.


Gabriel vive en Cota con su familia, con quienes disfruta ir a cine, ir a comer, montar bicicleta o practicar algún deporte. De hecho, los sábados, acostumbra con un grupo de amigos, reunirse para jugar fútbol, voleibol o practicar ciclismo. A Gabriel le apasiona su religión, no fuma, no bebe licor, a veces él mismo se peluquea, una práctica en la que descubrió un hobbie; le gusta la cocina -aunque se demora mucho cocinando- y también sueña, sueña mucho. Cuando su ciclo en Los Andes culmine, le gustaría hacer empresa, que además de generar valor, le permita sentirse pleno y pueda tener impacto de bienestar en las personas. 


Lo que más le gusta de trabajar en la Universidad, “es que el entorno laboral es fascinante, en una interacción humanizada aprendes todos los días y compartes con profesores, estudiantes y administrativos. Es un lugar agradable, donde siempre hay mucho trabajo, que te genera retos. La presión más significativa se la pone uno mismo”, afirma.


La Facultad de Ingeniería quiere agradecerle a José Gabriel por su compromiso y lealtad con la Universidad de los Andes a lo largo de estos años y recordarle que sus compañeros de trabajo valoran mucho su actitud de servicio, buen trato con las personas y profesionalismo.