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“Siempre soñé con ser matemática”: Alicia Mejía

31/07/2019

​“Siempre soñé con ser matemática”: Alicia Mejía. Conoce la historia de una de las primeras profesoras de Ingeniería Eléctrica de nuestra Facultad.

Ingeniería Eléctrica y Electrónica / 31 de julio de 2019


Alicia Mejía-Salazar es ingeniera electrónica javeriana. Llegó a Uniandes en 1975, recomendada por el exdecano Carlos Amaya, pues había vacantes en el Departamento de Matemáticas y ella, que en realidad había estudiado ingeniería porque su padre no le permitió dedicarse exclusivamente a los números, aceptó feliz el reto.


Al poco tiempo pasó al Departamento de Ingeniería Eléctrica (para entonces aún no existía el programa de Electrónica) y allí hizo parte de la planta profesoral durante 12 años, en los que estuvo a cargo de los cursos de matemáticas avanzadas y computación digital.

​"De todas maneras, me disculpa, usted no va a sacar mucho de mi historia más que fui una profesora de Eléctrica, que dictaba dos materias y que le gustaba enseñar". Estas fueron sus palabras vía Skype, luego de ubicarla en Londres, en donde ejerce como profesora invitada del curso de Simulación y Modelaje, el cual hace parte del departamento de Administración de Empresas del London School of Economics (LSE).


Fue justamente esta temática la que la llevó a renunciar a Los Andes. Había tomado un curso con industriales y el tema le quedó gustando, pero lo que empezó como una idea de hacer un posgrado terminó en una maestría en Investigación de Operaciones y un doctorado en el área de simulación de eventos discretos en la universidad donde hoy trabaja, la cual ocupa el puesto 44 entre las mejores del mundo, según el QS Ranking.


Sin embargo, para la profesora Alicia los ingenieros colombianos están mucho mejor preparados que sus estudiantes londinenses. Lo dice sin titubear, "Los Andes está muy por encima en nivel académico de la universidad donde estoy actualmente, que es una de las mejores de Inglaterra. Lo digo por mis años de estudio: yo tomaba 8 materias por semestre y acá toman 4 a 5 materias al año y pasan la materia con 2".


También lo comprobó hace un par de años cuando tuvo a un estudiante egresado de Industrial, quien fue al LSE a hacer su especialización, y como era colombiano empezaron a hablar. La impresionó la disciplina y capacidad académica del uniandino.


No obstante, cuando empieza a recordar sus épocas en el centro bogotano, le sorprende confirmar que aún hay una sola profesora en su área en Los Andes, dos en total dentro del Departamento de Eléctrica y Electrónica. Sin embargo, afirma que nunca se sintió discriminada por sus pares. Su colega Antonio García, con quien estudió en la Javeriana, confirma este sentimiento y asegura que era normal ver a una mujer dictar los cursos de matemáticas avanzadas a ingenieros.


Y aunque en el actual grupo de investigación de la profesora Mejía, la proporción de académicos es 50-50, ella sabe que su tema de estudio "ayuda" a atraer mujeres, pero que hay ingenierías que sufren más por la falta de una población equitativa, como Mecánica, Eléctrica, Electrónica o Sistemas. "Tal vez las profesoras y profesores deben hablar más y estimular a sus estudiantes mujeres a que continúen la carrera académica, pues a lo mejor a las jóvenes ni se les ocurre. Si no hay estudiantes mujeres haciendo doctorado, pues no tendrán fuentes donde conseguir profesoras", asegura.


Sin embargo, no se clasifica como feminista: "Si lo fuera, me hubiera tocado cargar todos los equipos pesados del laboratorio", confiesa entre risas. "No, pero, en serio, yo nunca me di cuenta de que era mujer en Uniandes, se trataba de demostrar lo que una era capaz de hacer. Hubo materias que jamás entendí, muy técnicas, pero pensaba, "hay gente que ya ha probado este curso, y yo no soy más inteligente, pero tampoco menos. Si ellos la pasaron, yo también".


Quizás heredó esa seguridad de su padre, ingeniero civil de la Universidad Nacional y magíster del MIT en Hidráulica. Él le inculcó también el amor por la ingeniería y la apoyó en el momento decisivo de no regresar a Colombia, pues Inglaterra se convirtió en el hogar en donde se abrirían muchas puertas.


Además de profesora, Alicia Mejía también es consultora independiente en temas de simulación y gestión de riesgos para diferentes entidades del sector externo. Divide su tiempo entre voluntariados sociales, pasear al aire libre y la compañía de sus perros. Estos últimos hacen que las anécdotas resurjan en la memoria de sus colegas uniandinos, como el profesor Antonio: "Recuerdo el cariño con que Alicia adoptó, en los 80, al perro del cuidador del parqueadero de Germanía, el que llevó a vivir a su casa y todas las mañanas traía a que visitara a su antiguo dueño. Llegaba en el asiento delantero del Mercedes 180 que tenía Alicia, y lo recogía al final de la tarde".


Quizás son pocas las personas que son capaces de un gesto así, así como tampoco son muchas las que logran ocupar un lugar en el mundo académico inglés en temas de Ingeniería. Y es por esto que hoy recordamos a la Dra. Mejía, una de las mujeres que han hecho parte en los 70 años de historia de nuestra Facultad y que es gratamente recordada por sus antiguos alumnos(as), entre ellos el Decano.