En Colombia, la tragedia de los siniestros viales se ha convertido en una de las crisis de salud pública más graves y, al mismo tiempo, más invisibles del país. Así se puso en evidencia durante el foro ¿Cómo detener las muertes silenciosas de jóvenes por siniestros viales?, realizado por El Tiempo y el Departamento de Ingeniería Civil y Ambiental de la Universidad de los Andes.
El evento, que se llevó a cabo el pasado 23 de febrero en el Auditorio Mario Laserna, de la Universidad de los Andes, convocó a la academia, al sector público y a la ciudadanía para hablar, con datos y evidencia, de un problema que sigue cobrando vidas todos los días.
Solo en 2025 se registraron 8.697 fallecidos, la cifra más alta en la historia de Colombia: 27 personas al día, es decir, más de una cada hora. Además, diciembre se convirtió en el mes más letal jamás registrado, al superar por primera vez las 800 muertes en un solo mes, confirmando que el país sigue batiendo un preocupante antirrécord.
Juan Pablo Bocarejo, director del Departamento de Ingeniería Civil y Ambiental de la Universidad de los Andes, quién abrió el evento subrayó que “la tragedia tiene un rostro claro, el 89 % de las víctimas son actores vulnerables, motociclistas, peatones y ciclistas, en su mayoría jóvenes. En particular, las personas entre 15 y 29 años concentran una parte significativa de estas muertes, lo que convierte a los siniestros viales en una de las principales causas de fallecimiento de jóvenes en Colombia”; sostuvo.
El impacto es aún más crítico entre motociclistas. En 2025 murieron 420 motociclistas más que en 2024 y el país cerró el año con un aumento del 5 % en las muertes viales. Según los análisis presentados, el 83 % de los motociclistas jóvenes fallecidos pertenece a los grupos de menor edad, profundizando una trampa de pobreza que golpea especialmente a las familias más vulnerables.
Las consecuencias van más allá de las muertes. De acuerdo con la Agencia Nacional de Seguridad Vial, en los últimos cuatro años se han registrado más de 100.000 personas gravemente heridas. Desde el sistema de salud, la cifra podría ascender hasta 4,5 millones de personas lesionadas, lo que confirma que no se trata de accidentes, sino de hechos prevenibles, asociados al exceso de velocidad, fallas en la infraestructura y debilidades en el control.
Para Bocarejo el problema es enorme, pero sí puede cambiarse. “Experiencias recientes como la Ley Julián Esteban (Ley 2251 aprobada en 2022), que establece herramientas de gestión de la velocidad y límites para todos los territorios del país, esto teniendo en cuenta que el exceso de velocidad es el principal factor de siniestralidad en Colombia y el mundo, muestran que, con políticas públicas firmes, regulación efectiva y una verdadera corresponsabilidad entre Estado, ciudadanía y academia, es posible reducir de manera sostenida las muertes en las vías y, sobre todo, lograr que más jóvenes regresen cada día con vida a sus hogares”, añadió.
Luego de su intervención, se desarrollaron dos páneles que tuvieron como invitados a los candidatos a la Cámara de Representantes por Bogotá: Daniel Briceño, Lucy Molano, Natalia Goyeneche, Karina Rincón, y Catherine Juvinao para quienes no existe una cifra aceptable de muertes y donde el único objetivo posible es la reducción a cero del número de siniestrados.
Para Daniel Briceño, los avances actuales son “claramente insuficientes mientras las cifras sigan aumentando”, y advirtió que la corrupción y la politiquería siguen frenando las soluciones de fondo.
En la misma línea, Catherine Juvinao fue enfática en que “la seguridad vial no puede gestionarse con funcionarios sin formación técnica” y recalcó que las ciudades deben priorizar al peatón: “la ciudad debe dejar de obligar a las personas a esconderse en puentes; el peatón debe cruzar a nivel”.
Para Lucy Molano, el principal problema no es la falta de normas, sino su incumplimiento: “el reto es ejecutar lo que ya está aprobado y exigir resultados”. A su vez, Molano y Karina Rincón coincidieron en que la seguridad vial es también un desafío cultural. Retomando el enfoque de Antanas Mockus, recordaron que “no basta con sancionar: es necesario educar para entender que mi vida es sagrada, pero la del otro también”.
Desde una mirada más humana, Natalia Goyeneche recordó que las víctimas no pueden seguir tratándose como números: “la impunidad también mata”, y llamó la atención sobre los “invisibles” de las estadísticas, como los animales que no aparecen en los reportes oficiales.
En el segundo panel, las autoridades territoriales y la academia mostraron que la reducción sí es posible. Desde Bogotá, la secretaria de Movilidad Claudia Díaz reportó una reducción preliminar del 3,8 % en 2025 y defendió el control automatizado: “quien respeta la norma no debería temerle al control; las cámaras existen para frenar comportamientos que aumentan el riesgo de morir en la vía”.
Finalmente, se presentaron experiencias regionales que refuerzan la necesidad de coordinación. En Cundinamarca, su secretario de Movilidad, Diego Jiménez destacó una reducción del 2,7 % y afirmó que “la seguridad vial no se resuelve solo desde tránsito, sino desde educación, infraestructura y planeación”.
Por su parte, María Fernanda López, secretaria de Tránsito y Transporte de Montería, señaló una reducción cercana al 33 % en 2025 y explicó que “entender dónde y cómo ocurren los siniestros permite intervenir los comportamientos de mayor riesgo”. Y Diana Margarita Daza, secretaria de Tránsito de Valledupar, Cesar, insistió en que “sin trabajo conjunto con salud, educación y municipios es imposible cambiar las conductas en los corredores más críticos”.
Para cerrar el evento, Juan Pablo Bocarejo fue claro en que el límite de 50 km por hora propuesto por la iniciativa 'Conduce a 50 vive al 100', proyecto liderado por el Grupo SUR de la Universidad de los Andes y que busca la implementación de políticas de seguridad vial que ayuden a reducir el número de víctimas por ese tipo de siniestros, responde a criterios técnicos y de evidencia, no a decisiones políticas. “Subir la velocidad urbana no es una postura ideológica: es aceptar un mayor riesgo de muerte, especialmente para los peatones”, advirtió, al tiempo que pidió a los aspirantes al Congreso no promover aumentos en los límites de velocidad.
Finalmente, dejó un mensaje clave sobre corresponsabilidad: “las empresas también salvan vidas”, al resaltar el papel de los planes empresariales de seguridad vial.
Por: María Angélica Huérfano













