En un mundo donde el espacio ya no es una frontera lejana, sino un escenario estratégico para el desarrollo tecnológico, la colaboración entre la academia y las instituciones del Estado se vuelve clave. Bajo esa premisa, la Facultad de Ingeniería de la Universidad de los Andes recibió la visita del general Víctor Celis Herrera, comandante de la Jefatura de Operaciones Espaciales de la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC), en un encuentro que evidenció cómo la ingeniería colombiana empieza a mirar, cada vez con más decisión, hacia el espacio.
El encuentro también contó con la participación de oficiales y suboficiales de la Jefatura de Operaciones Espaciales y de la Dirección de Ciencia y Tecnología de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, quienes resaltaron la importancia de construir capacidades tecnológicas propias en un campo que evoluciona rápidamente y que exige soluciones cada vez más sofisticadas.
El propósito del encuentro fue continuar identificando nuevas oportunidades de colaboración con la universidad y seguir fortaleciendo una relación que ya viene dando resultados concretos.
El evento sirvió, además, para que el general Celis entregara un reconocimiento a la universidad por su apoyo a la FAC, así como a los estudiantes uniandinos que resultaron ganadores de la Hackatón Act in Space (Colombia). Durante la jornada, el general y su equipo sostuvieron conversaciones con profesores y directivos, compartieron avances conjuntos y recorrieron algunos laboratorios donde estas ideas comenzaron a tomar forma.
Uno de los momentos clave de la jornada fue la intervención del profesor Mario Linares, del Departamento de Ingeniería de Sistemas y Computación, quien presentó un panorama amplio de la colaboración entre la universidad y la FAC. Esta articulación ha permitido impulsar múltiples iniciativas que van desde la ciberseguridad hasta el diseño de nuevos programas académicos.
Entre estos proyectos se destaca el apoyo a diferentes desarrollos tecnológicos de la FAC, así como la participación en espacios de innovación abierta como Codefest, un festival de programación que convoca a estudiantes de todo el país a resolver retos reales propuestos por la Fuerza Aeroespacial Colombiana.
A esto se suma el acompañamiento a otros eventos como CyberWings, que reúne a las Fuerzas Aéreas de las Américas, y a procesos estratégicos como el diseño del nuevo pregrado en Ingeniería de Sistemas Aeroespaciales para la Escuela Militar de Aviación (EMAVI).
Este nuevo programa académico, que ya avanza en su proceso de aprobación, refleja una apuesta por formar profesionales con una sólida base técnica y un enfoque aplicado a los desafíos del país. Desde el levantamiento de necesidades hasta la construcción de contenidos y sílabos, la Facultad de Ingeniería ha acompañado de manera integral su desarrollo, con la meta de que esté disponible en 2027.
Pero más allá de los programas y los eventos, la colaboración se materializa en proyectos de alto impacto tecnológico. Uno de ellos es Orión, una iniciativa que busca fortalecer las capacidades de Space Domain Awareness, es decir, la capacidad de identificar, monitorear y analizar lo que ocurre en la órbita terrestre.
Este reto no es menor. Hoy orbitan la Tierra decenas de miles de objetos, desde satélites activos hasta fragmentos de cohetes, y su número sigue creciendo. En este contexto, contar con información precisa y oportuna es fundamental para prevenir colisiones, proteger infraestructura crítica y tomar decisiones informadas en operaciones espaciales.
El proyecto Orión responde a esta necesidad mediante el desarrollo de una plataforma que centraliza información de múltiples fuentes, automatiza procesos de análisis y genera alertas en tiempo real. Su arquitectura modular integra componentes como el monitoreo de clima espacial, el análisis de amenazas, el seguimiento de sistemas de navegación global y el uso de telescopios para generar datos propios.
En el corazón de este sistema se encuentra un módulo que funciona como un catálogo inteligente de objetos espaciales, capaz de integrar millones de registros y actualizar automáticamente la información sobre satélites y sus trayectorias. Esta capacidad no solo reduce la carga operativa, sino que abre la puerta a análisis más avanzados y a una mayor autonomía tecnológica.
Otro de los desarrollos presentados fue Kepler, un proyecto que aborda uno de los grandes desafíos de la nueva era espacial: la gestión eficiente de constelaciones de satélites. A medida que estas constelaciones crecen, también lo hace la complejidad de coordinar sus operaciones y maximizar el uso de sus recursos.
Kepler propone una solución basada en inteligencia artificial que permite planificar y asignar tareas dentro de una constelación de manera óptima. Desde la recepción de una solicitud, como la captura de una imagen, hasta la generación de un plan de operación, el sistema busca automatizar decisiones considerando variables orbitales, capacidades de los satélites y condiciones del entorno.
Actualmente, el proyecto se enfoca en la fase operativa, desarrollando modelos de inteligencia artificial generativa que permiten simular escenarios y optimizar la asignación de tareas. Su visión a futuro apunta a sistemas más autónomos, donde las propias constelaciones puedan decidir de manera descentralizada, abriendo nuevas posibilidades para explorar y usar el espacio.
Para la Fuerza Aeroespacial Colombiana, este tipo de desarrollos no solo representan avances tecnológicos, sino también herramientas clave para la toma de decisiones en contextos donde el margen de error es mínimo. Como se destacó durante el encuentro, en este campo las decisiones no solo tienen implicaciones operativas, sino también humanas, lo que hace aún más relevante el uso de tecnologías emergentes.
La visita del general Celis dejó en evidencia que la relación entre la academia y la Fuerza no es solo una alianza estratégica, sino un espacio de aprendizaje mutuo. Mientras la universidad aporta conocimiento, investigación y talento joven, la FAC ofrece escenarios reales donde estas soluciones pueden aplicarse, validarse y evolucionar.
En ese cruce entre la teoría y la práctica, entre el laboratorio y el espacio, se está construyendo una nueva forma de hacer ingeniería en Colombia: una que no solo responde a los desafíos del presente, sino que también se anticipa a los del futuro.
Por: María Angélica Huérfano













