“Quiero ser bióloga marina”. “Yo quiero ser astrónoma”. “Yo quiero estudiar Ingeniería Ambiental”. Así se imaginan el futuro algunas de las niñas que participaron en la edición de Ciencia, Mujer y Tecnología 2026, una jornada que el pasado 5 de marzo llenó la Universidad de los Andes de curiosidad, preguntas y sueños científicos. Durante un día, 290 estudiantes de distintos colegios de Bogotá y Cundinamarca llegaron al campus para descubrir que la ciencia, la ingeniería y la tecnología también pueden convertirse en el camino para transformar el mundo.
Entre laboratorios, robots, experimentos y talleres interactivos, estudiantes de más de 15 colegios invitados recorrieron el campus para explorar el universo de las carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), acercándose por primera vez o reafirmando su curiosidad al mundo donde nacen muchas de las soluciones que hoy transforman la sociedad.
La jornada inició con las palabras de bienvenida de Rubby Casallas, decana de la Facultad de Ingeniería, quien celebró la presencia de las y los estudiantes y los invitó a imaginar su futuro dentro de la universidad.
“Esperamos que, si para algunos esta es la primera vez que vienen a la universidad, no sea la última. Queremos que vuelvan, que exploren y que se imaginen haciendo realidad aquí muchos de los sueños que tienen para mejorar el mundo y la vida de las personas”, señaló.
Durante su intervención, la decana destacó que la ciencia y la ingeniería son caminos poderosos para transformar la sociedad y animó a los estudiantes a no dejarse limitar por estereotipos.
“Nada es imposible. Todo se puede lograr. No tenemos por qué dejarnos vencer por ningún estereotipo que nos impida soñar en grande”, afirmó ante los estudiantes y los profesores que los acompañaban.
La profesora Jenny Hernández, del Departamento de Física y vicedecana de Investigación de la Facultad de Ciencias, también compartió con las estudiantes un mensaje clave: el mundo está viviendo transformaciones profundas impulsadas por la ciencia y la tecnología, y las nuevas generaciones pueden ser protagonistas de ese cambio.
“Estamos viviendo desarrollos muy interesantes y esos cambios tienen mucha ciencia y mucha tecnología detrás. Si uno quiere contribuir a transformar el mundo, uno de los caminos es precisamente la ciencia y la ingeniería”, explicó.
Hernández también resaltó la importancia de la diversidad en la construcción del conocimiento.
“Las soluciones más innovadoras aparecen cuando hay diversidad de miradas. Por eso, en ciencia e ingeniería buscamos equipos diversos, con hombres y mujeres, porque esa diversidad nos permite encontrar respuestas más creativas a los problemas”.
Además, invitó a las estudiantes a reconocer que la ciencia de alto nivel también se está construyendo en Colombia.
“En la Universidad de los Andes se está haciendo investigación de muy alto nivel en áreas como biología, física cuántica o ingeniería. Queremos que vean que aquí en Colombia también se pueden hacer cosas extraordinarias”.
A lo largo del día, las participantes visitaron diferentes espacios del campus, entre ellos el laboratorio CREA, un espacio diseñado para acercar a niños y jóvenes a la ciencia a través de experiencias prácticas con robots, drones, impresoras 3D y tecnologías emergentes. Allí pudieron experimentar de primera mano cómo la creatividad y la ingeniería se combinan para resolver problemas reales.
Para muchas de las estudiantes, la experiencia fue reveladora. “Esta visita a la Universidad de los Andes me ha parecido maravillosa porque hemos podido ver y profundizar un poquito más sobre las carreras de ciencia y tecnología y el papel que jugamos las mujeres. Si más mujeres entraran a estas áreas podríamos hacer una gran diferencia, porque muchas de nosotras somos capaces de hacer cosas grandes”, señaló Eimy Aparicio, estudiante del Colegio Monterrosales Homeschool.
Valery Rangel, también estudiante del Colegio Monterrosales Homeschool, quien ya había visitado la universidad en otra ocasión, destacó el valor de este tipo de iniciativas para descubrir vocaciones.
“Esta es mi segunda vez en la Universidad de los Andes en experiencias donde podemos explorar diferentes carreras. Me parece importante que sigan haciendo estas actividades porque ayudan a que uno sepa qué le gusta de verdad y entienda que las carreras son para todo el mundo y que no hay limitaciones”.
Uno de los momentos más emocionantes del día fue cuando las estudiantes participaron en desafíos de ingeniería diseñados para poner a prueba su creatividad. Camila Mosquera, del Colegio El Jazmín IED, lo vivió en un taller de Ingeniería Ambiental, donde debían diseñar soluciones para evitar una inundación utilizando materiales limitados.
“Fue muy difícil porque teníamos muy pocos materiales y teníamos que pensar cómo detener el crecimiento del agua. Pero me gustó la idea de poder contribuir un poquito al mundo”, contó.
Para Camila, experiencias como esta también demuestran que las niñas tienen mucho que aportar en estos campos.
“Las niñas deberíamos tener un poquito más de campo en este tipo de cosas. Nosotras somos muy detallistas y podemos ver cosas que a veces otros no ven. Por eso nos puede ir muy bien en la ciencia, la tecnología o la ingeniería”.
Más allá de los experimentos y los recorridos, Ciencia, Mujer y Tecnología 2026 dejó un mensaje claro: el futuro de la ciencia necesita más voces, más perspectivas y más niñas que se atrevan a imaginarse como científicas, ingenieras o investigadoras. Porque, como lo demostraron las protagonistas de esta jornada, todo gran cambio comienza con una pregunta, una chispa de curiosidad o un sueño que, aunque hoy parezca pequeño, algún día puede transformar el mundo.













