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Conversaciones con profesoras de la EIV 2019

30/07/2019

​Conversaciones con profesoras de la Escuela Internacional de Verano 2019. Solo 4 de los 35 profesores de la Escuela Internacional de Verano (EIV) de Ingeniería eran mujeres.

​Solo 4 de los 35 profesores de la Escuela Internacional de Verano (EIV) de Ingeniería eran mujeres. Dos ellas conversaron con nosotros y nos dieron sus perspectivas sobre el tema de equidad de género, cómo se vive en sus lugares de trabajo y algunas recomendaciones para sus pares académicos.


María Isabel Hernando, profesora de la Universitat Politècnica de València, España



Curso: Diseño de nuevos alimentos funcionales


1.      ¿Cómo ve el tema de equidad de género en su institución?


Yo estudié Farmacia en la Universidad de Salamanca, la más antigua de España. En principio esta es una carrera un poco más "de mujer", pero –por recomendación de un catedrático– me fui a la Politécnica de Valencia e inicié mi maestría en el área de la Ingeniería de Alimentos, y allí ya había más equidad. Seguí con el doctorado y tuve suerte, pues estaban implementando la carrera, y me quedé. De eso hace 20 años, y desde entonces sí que he visto que a estas carreras ingenieriles han ido llegando más mujeres.


En cuanto al profesorado, la categoría más alta son los catedráticos, y de 297, solo 48 son mujeres. Pero es que la UPV aún es joven, necesitamos materia prima. Si hace 20 años no teníamos estudiantes mujeres, pues hoy no hay profesoras. En mi Departamento de 50 profesores, 20 somos mujeres, y nadie nos mira raro. Recibimos la misma paga e incluso la baja de maternidad puede ser compartida.


Y sobre los directivos, estamos como siempre: el rector es hombre, nunca ha habido una rectora y los directores de los centros son hombres, aunque hay una vicerrectora, directoras de Departamento y de institutos de investigación. El rector sí que cuida los temas de género en su gobierno.

 

2.      ¿Es una utopía lograr la equidad de género en el mundo STEM?


Es un poco patrón, desde mi punto de vista. En la mecánica, eléctrica, electrónica, logística, informática, aeronáutica, ellas se ven menos atraídas en general. Por ejemplo, el tema de informática atrae a los chicos pues son ellos quienes juegan videojuegos en mayoría, van a congresos de informática, programan; y ellas no. Pero los juegos no determinan eso. En mi casa tengo dos adolescentes y mi hija nunca jugó con muñecas y mi hijo empujaba un carrito de bebé. Ninguno de los dos es ingeniero hoy en día.


Me parece que es más debido al entorno social, ahí es donde hay que luchar. Las mujeres no se ven allí porque clásicamente no se perciben a ellas mismas como fuertes en ciencias y matemáticas. Como soy profe de universidad, cuando las amigas de mi hija hicieron sus pruebas de bachiller, no sabían muy bien dónde entrar y vinieron a buscarme. Las dos querían hacer Derecho, pero a una le gustaban las matemáticas y a otra los temas ingenieriles. Yo me siento responsable pues finalmente hoy una hace Matemáticas y la otra hace Ingeniería Agronómica. Venían influenciadas por lo que vieron en sus casas, pero sus habilidades estaban allí. Incluso tendrán menos competencia laboral, pues en estas carreras hay más futuro y está todo por hacer.


3.      ¿Se considera un modelo a seguir para las nuevas generaciones?


Quizás porque soy más moderna que otras madres tipo. Pero también he tenido mucha suerte, pues en mi universidad nunca había discriminación de género, con mis méritos avancé y nadie me paró. Pero la verdad es que tengo mucha suerte por mi pareja. Mi marido ha hecho la mitad o más en casa, ha tenido un rol importante. Yo he hecho mi parte, pero cuando mi hija la mayor era pequeñita, por ejemplo, yo me iba a clase y él recibía las visitas con ella bebé allí, sentadita, porque no podíamos dejarla todo el día en la guardería.


Tengo muchas compañeras que sus parejas no les han ayudado o se han tenido que separar, porque en nuestra profesión están los congresos, las conferencias y los viajes. Si tu compañero te exige que estés en casa, entonces no puedes aguantar. Ahora mismo que mis hijos son mayores, pues yo lo invito, en esta oportunidad me acompañó a Bogotá.


También es porque estoy rodeada con gente joven, soy super tecnológica, tengo las palabras al día, estoy en las redes. Y también se debe a mi padre, que nunca me puso una traba.


4.      ¿Qué rol jugó su padre?


Tuve un rol familiar muy clásico, clase media trabajadora, ninguno era profesional. Mi madre trabajó hasta que nacieron sus hijos y mi padre tenía dos trabajos, era contable en una empresa en las mañanas, y en las tardes trabajaba para el Estado. Yo soy partidaria que tenga un trabajo cada uno. Sin embargo, fui un poco más lanzada que mi hermano, y mi padre me veía que yo tiraba para adelante y nunca me cortó.


Nunca olvidaré que cuando estaba estudiando en Salamanca, salió un aviso en El País de pruebas para ser piloto en Iberia. Te pagaban los estudios en Alemania si tenías unas condiciones físicas y alguna carrera técnica. Me fui para allá, mi padre pagó el hotel en Madrid, y él tenía lo justo. Eran los ochenta. Más adelante me di cuenta que era raro todo esto de empujarme o de no frenarme, cuando me pude comparar con otras colegas. Mis padres no tenían dinero, pero me apoyaron mucho en toda la carrera.


5.      ¿Qué consejo le daría a una joven estudiante de Ingeniería para abrirse camino en un mundo mayoritariamente masculino?


Que primero calle, observe, escuche. Porque estás en un entorno, no hostil, pero que quizás crees que no es propiamente el tuyo. Opina más tarde, y no te lo dejes por tonterías, sigue adelante. Me parece importante la perseverancia, a menos que te des cuenta de que no es lo tuyo. Pero no me dejaría. Buscaría trucos para sobrevivir. Por ejemplo, cuando hayas identificado quién es quién, puedes quejarte, o ir donde algún directivo a exigir respeto si hay un comentario fuera de lugar. Pero hay que lucharlo, porque si es completamente beligerante, pienso que luego se vuelve contra ti. Si cada cosa que te molesta, tú la rebates, al final serás insoportable.


6.      ¿Cómo percibe estos temas dentro de nuestra Facultad?


En esta universidad no lo he visto tanto, he notado tonterías externas, nada laboral. Mi colega me dice que no ha notado rechazo de género y a los estudiantes de mi curso los veo muy iguales a todos. El que dice algo inteligente o no, a los demás les da igual que sea chico o chica.


Pero es más social, en la reserva de mi hotel, por ejemplo, al final agregué como invitado a mi esposo. Y al hacer el check-in no aparecía mi reserva, pero cuando revisaron con el apellido de mi esposo, ahí estaba, él figuraba. Me causó gracia: "¡La profesora invitada no tiene habitación, la tiene su esposo!". También lo percibí cuando fui a pagar en un restaurante y el datafono en seguida se lo dieron a él, o si pedimos un plato para compartir al centro, siempre el plato grande se lo dan a él y el cafecito para mí. Son cosas pequeñitas, pero poco a poco hay que cambiarlas.


Paula Lago, investigadora posdoctoral del Kyushu Institute of Technology, Japón.



Curso: Activity recognition from sequential sensor datasets


1.    ¿Cómo llegó a Japón una uniandina?


Mi esposo tenía una beca para Ingeniería Aeroespacial en este país y yo empecé a buscar un profesor que trabajara en áreas relacionadas con lo que estaba haciendo en mi doctorado en Uniandes. Y afortunadamente en la misma universidad a la que iba él, había un profesor –Sozo Inoue– que trabajaba con sensores y análisis de datos, reconocimiento de actividades, aplicado a las áreas de salud y cuidado de adultos mayores. Lo contacté para hacer una estancia posdoctoral, y todo se dio. Incluso se animó a venir como profesor invitado a la Escuela de Verano en Uniandes.


2.      ¿Se considera un modelo a seguir para las futuras ingenieras? ¿Cuál fue su modelo a seguir?


No me considero un modelo a seguir, porque no he tenido contacto con muchas niñas. Las únicas han sido mis hermanas menores, pero a ninguna de ellas las convencí de estudiar ingeniería de sistemas (risas). Una es microbióloga y la otra es ingeniera industrial.

 

Mi gran modelo fue mi papá, que es ingeniero de sistemas y profesor, ambas cosas me influenciaron. Siempre me encantó lo que hacía, cuando preparaba clase, sus diapositivas, el material. Por ejemplo, me enseñó a hacer menús para juegos en el computador de casa, o a usar Excel avanzado. Y en el colegio me encantaba 'Logo', la tortuguita que dibujaba, y tuve un profesor en bachillerato que se dio cuenta que yo ya sabía Excel, entonces me enseñó Flash, para hacer animaciones, y eso me gustaba mucho también.

 

3.        ¿Cómo ve el tema de equidad de género en el mundo STEM desde su institución?


Curiosamente en el laboratorio de Sozo somos muchas mujeres, casi 50-50, pero es solamente en ese, porque en el resto de Kyutech son 87% hombres, 13% mujeres. Lo cierto es que las que estamos ahorita llegamos casi todas al mismo tiempo de distintos países, yo soy la única latina. Pero no hay discriminación, incluso el nivel académico de Uniandes es similar al resto. Lo que sí me ha asombrado es la disciplina y la persistencia de los japoneses.


4.      ¿Cuáles son tus planes a futuro?


Me gustaría mucho volver a Colombia. Es el plan, aunque primero quiero tener más experiencia en otros lugares del mundo, ver cómo se hace investigación en otros laboratorios, pero mí futuro ideal es volver a Colombia y ser profesora en Uniandes.

 

5.      ¿Qué consejo le daría a una joven estudiante de Ingeniería para abrirse camino en un mundo mayoritariamente masculino?


Algo muy importante es no dejarse intimidar, ya había olvidado la sensación de entrar a un salón y ver que todos eran hombres. Creo que es tener la seguridad que uno sí pertenece ahí, es una cuestión de que sí se puede hacer, no es cuestión de género. Y aprender a participar en las conversaciones, porque si uno no participa de las conversaciones de los hombres se queda un poco atrás. En Uniandes tienes la ventaja de ver otras materias de otros departamentos y Facultades, y eso es un alivio, así puedes hacer otras amigas.