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Wayakit: el emprendimiento que ganó financiación en Arabia Saudita

06/11/2018

​Wayakit: el emprendimiento que ganó financiación en Arabia Saudita. La ingeniera química y ambiental aplica la biotecnología a la creación de productos que generen impacto en la sociedad.

Revista Contacto No. 16 / 6 de noviembre de 2018


Radicada hace tres años y medio en Arabia Saudita, la ingeniera química y ambiental de Uniandes aplica biotecnología a la creación de productos que generen un impacto en la sociedad y el medio ambiente.


Sandra Medina Muñoz arribó a Arabia Saudita el domingo 25 de enero de 2015, dos días después de la muerte del rey Abdullah, monarca de esta nación durante diez años y fundador de la Universidad Rey Abdullah de Ciencia y Tecnología (KAUST, por sus siglas en inglés), adonde llegó para realizar su doctorado en Ciencias e Ingeniería Ambiental.


​A lo largo de su carrera académica en la Universidad de los Andes, su trabajo se centró en el tratamiento de aguas residuales.

Más adelante, durante su paso por la Occidental Petroleum Corporation de Colombia y por Nijhuis Industries se enfocó en las aguas residuales producidas por la industria petrolera. El interés por este tema la motivó a buscar un doctorado en esa área. A través del profesor Nicolás Ríos Ratkovich se contactó con Torove Leiknes, docente de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología, a quien le llamaron la atención sus investigaciones y la invitó a formar parte de su equipo. El noruego había sido nombrado director del Centro de Desalinización y Reúso del Agua, de la KAUST, de tal manera que si deseaba trabajar con él debía hacerlo en el país asiático.

 

Desea inspirar a otros

 

“En Arabia están los principales productores de petróleo del mundo, por tanto, debía haber recursos para investigación en tratamientos de aguas de producción”, apunta Medina, quien buscó información sobre la institución y al descubrir las excelentes condiciones, el nivel de exigencia y la calidad de sus profesores decidió viajar.

 

Radicarse en otro lugar no le resultaba extraño. Ya lo había hecho una vez, cuando abandonó su natal Neiva y se trasladó a Bogotá, a los 15 años. De esos primeros años recuerda cuando su papá la llevó a conocer la planta de Colombina ubicada en La Paila, Valle del Cauca. Quedó fascinada con el proceso de producción y desde entonces se interesó en el desarrollo de productos.

 

Paralelo a la investigación sobre tratamiento de aguas residuales con membranas cerámicas que desarrolla en el doctorado, de la mano de la ingeniera mexicana Luisa Javier, inventó Wayakit, un líquido removedor de manchas y olores en la ropa.


 
El proyecto nació en medio de un curso sobre innovación y emprendimiento al que ambas asistían. Luisa fundó una empresa de productos de limpieza en México y tenía en mente crear uno para lavar ropa sin usar agua, así que le propuso conformar una alianza para desarrollarlo.


El objetivo de las investigadoras era hacer ciencia con propósito, creando proyectos que tuvieran impacto en el ambiente y en la gente. “Se trata de entender el para qué de la investigación y la responsabilidad que tenemos”, agrega Luisa.

 

Antes de crearlo visitaron el hogar de 100 personas, de 23 nacionalidades diferentes, para ver cómo lavaban la ropa. Gracias a estas entrevistas descubrieron que este proceso resultaba problemático cuando las personas viajan; por esta razón, cambiaron el enfoque de su investigación y se concentraron en viajeros de diferentes perfiles, desde mochileros hasta empresarios. “Uno de ellos nos dijo: ‘mi sueño es viajar con la ropa que llevo puesta y el pasaporte’, y pensamos, ¿por qué no?”, narra la ingeniera mexicana.


Tras estudiar los factores que influyen en la producción de los olores y los distintos tipos de manchas, buscaron en el laboratorio la solución, con el uso de biotecnología. De esta manera nació Wayakit, un líquido elaborado con compuestos biodegradables que elimina las manchas y los malos olores gracias a solventes orgánicos que remueven la grasa y enzimas que rompen las moléculas del sudor.


Wayakit compitió con otras 50 startups de Arabia Saudita por un premio de 100.000 dólares que otorga Taqadam Startup Accelerator, un programa cuyo fin es ayudar a los participantes a promover sus modelos de negocios. El proyecto de la ingeniera, resultó ganador. 



Su objetivo es ampliar el mercado también a empresas y continuar creando diferentes productos. “Lo que más me gusta de todo este aprendizaje es la posibilidad de fomentarlo en la comunidad colombiana. Me encantaría volver a mi país, retribuir a la sociedad e inspirar”, concluye la ingeniera uniandina.


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