“Hoy los miro a ustedes y veo a los prometeos modernos”. Con esa frase poderosa, Alfonso Núñez, gerente general de la Refinería de Cartagena, abrió su discurso durante la ceremonia de graduación de la primera cohorte de la maestría virtual en Gerencia de la Ingeniería de la Universidad de los Andes, un programa desarrollado en alianza con Coursera que buscar potenciar habilidades gerenciales, de liderazgo y de toma de decisiones estratégicas dentro de las compañías.
Núñez, quien fue profesor del programa, evocó la historia del titán que desafió a los dioses del Olimpo para entregar el fuego a la humanidad. Un fuego entendido como conocimiento, como capacidad de transformar, como poder para construir en medio de la incertidumbre. Así, frente a los graduados, ese relato milenario cobró un nuevo sentido: el de quienes, tras dos años de disciplina y aprendizaje, recibieron su grado como una llama que no fue gratuita.
Porque ese “fuego”, como lo nombró Núñez, es el resultado de noches de esfuerzo, decisiones difíciles y del respaldo silencioso de sus familias, que también hicieron parte de este logro. Pero más allá del reconocimiento, su mensaje planteó una pregunta esencial: ya no es si tienen el conocimiento sino qué van a hacer con él. En un mundo atravesado por la complejidad técnica, la transformación digital y la incertidumbre, el verdadero desafío no es solo saber, sino liderar con propósito, tomar decisiones con criterio y actuar con ética.
Desde su experiencia, Núñez dejó claro que la gerencia de la ingeniería trasciende lo técnico: es la capacidad de movilizar personas, de alinear voluntades y de construir resultados que realmente valgan la pena. En tiempos donde la tecnología avanza a gran velocidad, recordó que hay algo irremplazable: el criterio humano. Y que el conocimiento, como el fuego de Prometeo, alcanza su verdadero sentido cuando se comparte, se multiplica y se pone al servicio de otros. “Hoy, más que graduados, el mundo recibe a nuevos prometeos llamados a iluminar organizaciones, proyectos y comunidades”, añadió.
Por su parte, Robinson Pinedo Bolívar, uno de los graduados, quien habló en representación de sus compañeros, aprovecho la oportunidad para señalar que este momento no es un cierre sino un punto de partida. “Hoy nos convoca un espacio que marca un antes y un después”, afirmó, recordando que este logro no solo les permite culminar una etapa académica, sino que inaugura una responsabilidad mayor con las organizaciones, con las familias y con ellos mismos. Su intervención fue, ante todo, un acto de gratitud: a las familias que sostuvieron el proceso en los momentos más exigentes, a la universidad por apostar por un programa innovador en modalidad virtual y a una cohorte que, con disciplina y sacrificio, convirtió ese desafío en una realidad de formación de alto nivel.
Pero su mensaje fue más allá del reconocimiento. Pinedo compartió una reflexión que resumió toda su experiencia en la maestría: “la gerencia de la ingeniería dejó de ser un título para convertirse en una forma de ser. Hoy no solo tenemos un grado, tenemos una manera distinta de pensar, de analizar y de tomar decisiones”, señaló. Una transformación que implica incomodarse, cuestionar, optimizar, pero también humanizar; entender que el verdadero valor no está solo en los procesos, sino en cómo estos impactan a las personas y a entornos tan diversos como la industria energética hasta el sector público, financiero y creativo.
“Nuestro desafío no es solo diseñar procesos eficientes, sino construir entornos donde las personas puedan dar lo mejor de sí”, afirmó. Porque, al final, como lo recordó, el verdadero sentido de este logro se verá en la capacidad de transformar realidades y hacer que cada sacrificio haya valido la pena.
Silvia Caro, vicedecana académica de la Universidad, destacó el profundo significado de este momento para la Universidad, no solo como una ceremonia de cierre, sino como la consolidación de un proyecto educativo que cobra vida en cada uno de los graduados. Subrayó que esta primera cohorte de la Maestría en Gerencia de la Ingeniería representa mucho más que un logro individual: es el resultado de un esfuerzo colectivo entre estudiantes, familias, profesores y equipos académicos, y una muestra tangible del compromiso de la Universidad de los Andes con la formación de profesionales capaces de liderar transformaciones en distintos sectores y aportar al desarrollo de la sociedad.
Asimismo, resaltó el valor especial de esta cohorte virtual por lo que simboliza en términos de innovación educativa. En línea con la visión de futuro de la Universidad, esta maestría encarna una apuesta decidida por modelos de educación flexibles, de alta calidad y pertinentes para distintas trayectorias de vida. “Hoy se materializa en ustedes esa visión”, señaló, reconociendo además el carácter pionero de la Facultad de Ingeniería en el desarrollo de programas virtuales rigurosos y de alcance global. Con orgullo, celebró a estos 21 profesionales que hoy se gradúan, confiando en que las herramientas adquiridas les permitirán asumir nuevos retos y recordándoles que Uniandes siempre será su casa.
La decana de la Facultad de Ingeniería, Rubby Casallas, invitó a los graduados a mirar de frente la complejidad del mundo actual sin perder de vista su capacidad para transformarlo. Reconoció que hoy las organizaciones enfrentan tensiones reales: tecnologías que avanzan a una velocidad sin precedentes, incertidumbre sobre el futuro del trabajo, desafíos en sostenibilidad y decisiones cada vez más críticas en contextos incompletos. “Esa tensión es real, no la vamos a ignorar. Pero hoy, mirándolos a ustedes, siento algo distinto y es mucho optimismo. No el optimismo ingenuo de quien no ve los problemas, sino el de quien sabe que hay personas preparadas para enfrentarlos”, sostuvo.
Agregó que esta cohorte aprendió a evaluar proyectos con criterio financiero y con visión de largo plazo. Aprendió a incorporar la sostenibilidad no como discurso sino como variable de decisión. Logró usar la inteligencia artificial generativa y también se preguntó cuándo usarla y cuándo no. “Esa combinación técnica, de gestión, ética y contexto es precisamente lo que hace falta en este momento. El mundo no necesita más personas que hablen de catástrofes, necesita personas que sepan actuar dentro de esta complejidad. Ustedes son parte de esas personas y eso marca una diferencia concreta”, concluyó.
Como cierre, dejó una invitación clara: entender este título no como un punto de llegada, sino como el inicio de un aprendizaje continuo, donde mantenerse actualizado y compartir el conocimiento será clave para amplificar su impacto en otros, en sus equipos y en la sociedad.
Escrito por: María Angélica Huérfano Báez













